Estar delgada… ¿Panacea o veneno?

Estar delgada… ¿Panacea o veneno?

LUIS EDUARDO PEÑA
Psicólogo Clínico
Universidad de Michigan
Universidad de Londres

_anorexiaEn las últimas tres décadas se han producido cambios significativos en los estándares de belleza femenina. Actualmente la figura delgada es considerada como el prototipo ideal de belleza. De este modo, entre más delgada sea una mujer, más atractiva; y bella es ante los ojos de los demás.

Lamentablemente, este cambio en el concepto de belleza ha traído como consecuencia un afán obsesivo de la mujer por perder peso, produciéndose a su vez un dramático aumento tanto en los índices de depresión como en los denominados trastornos de la alimentación: bulimia nerviosa era virtualmente desconocida hasta comienzos de los años 70.

La persona que sufre de anorexia nerviosa pesa el 85% de toque debería según su edad y su contextura, (aunque por lo general pesa mucho menos), deja de menstruar y por sobre todo se considera gorda aunque esté esquelética. La percepción distorsionada de su imagen corporal impide que la persona anoréxica coma, pues considera que si lo hace se engordaría aún más.

La persona que sufre de bulimia nerviosa, aunque tiene un peso normal, también tiene una preocupación exagerada con su figura y con su peso. Por esta razón estas personas deciden realizar dietas exageradas. Lamentablemente debido al hambre que estas dietas les causan, estas mujeres no pueden controlar sus ganas de comer. Puesto que consideran la violación de su dieta como una falta de control, se embarcan en episodios de glotonería en donde comen grandes cantidades de comida (aproximadamente 5.000 calorías) en un período de tiempo muy corto (aproximadamente dos horas). Para compensar esta violación dietética, que le genera a la persona sentimientos de culpa, de depresión y de inseguridad, la persona bulímica utiliza laxantes, purgantes o el vomito. Este ciclo se repite indefinidamente pues la persona bulímica se debate entre un terrible conflicto: de un lado su deseo obsesivo de permanecer delgada más que lo permitido por su contextura y de otro lado su incapacidad para cumplir una dieta tan rigurosa.

El 98% de casos de anorexia y de bulimia se presenta en mujeres 5% de las anoréxicas mueren, la mitad de ellas por causa de problemas médicos y la otra mitad por suicidio. Aunque la mortalidad en pacientes bulímicas es rara, ésta se puede presentar como consecuencia del balance electrolítico que se produce por los repetidos episodios de vómito. Una complicación más común en estas mujeres son los problemas dentales causados por el ácido que contiene el vómito. La depresión y la ansiedad a menudo acompañan a la anorexia y a la bulimia, pero estos síntomas desaparecen cuando se resuelven las dificultades alimenticias.

Actualmente existen tratamientos eficaces tanto para la anorexia como para la bulimia. En esencia estos tratamientos ayudan a la persona a tener una percepción más real de su imagen corporal y de su peso, a establecer un patrón de alimentación más sano y por sobre todo a comprender que la figura y el peso no son los únicos métodos para tener una vida satisfactoria y una adecuada autoestima. Estos tratamientos son de corta duración, aproximadamente toman 15 sesiones, una sesión por semana.

Inicialmente los esfuerzos terapéuticos se concentran en establecer una relación de confianza y de credibilidad con la paciente. Posteriormente el terapeuta la educa sobre su problema de alimentación, haciendo especial énfasis en las complicaciones médicas y psicológicas asociadas a dichos trastornos. Una vez se han completado exitosamente los dos primeros pasos, el terapeuta y la paciente comienzan a trabajar en la regulación gradual de los patrones alimenticios de ella. Este es uno de los aspectos claves del tratamiento. Una vez la persona alcanza este objetivo desaparecen sus complicaciones médicas, se reducen sus episodios de consumo excesivo y descontrolado de comida y disminuyen significativamente sus síntomas de depresión y de ansiedad.

A fin de darle un sustento más sólido al cambio de patrones alimenticios, el terapeuta y la paciente orientan sus esfuerzos a modificar las creencias irracionales que ésta tiene con relación a la figura delgada y al peso. Específicamente, se intenta cambiar la percepción de la persona anoréxica o bulímica de que la única forma de alcanzar aprobación y aceptación por parte de los demás es a través de una figura delgada. Por último y si es necesario, se trabajan otras áreas de la paciente, tales como autoestima, relaciones sociales y dificultades heterosexuales, con el fin de prevenir posibles recaídas originadas por dificultades en alguna de estas áreas de funcionamiento de la paciente anoréxica o bulímica.

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