Rumores del conflicto

Rumores del conflicto

estudiantesPor Rafael Paternita R
Administración de Empresas
rafpaternina@hotmail.com
Perspectiva desde la Universidad sobre el proceso de paz y la participación estudiantil


A pesar del clima de optimismo y las prometedoras expectativas creadas al inicio del actual proceso de paz, no es difícil percibir la decepción que ronda en el ambiente debido al empantanamiento por el que atraviesan tanto las negociaciones con las FARC, como el proceso en general.

Indudablemente el país no está dispuesto a jugar, como se diría en el lenguaje futbolístico, el alargue indefinido de un partido tan pesado y agotador, más aún conociendo el frustrante balance que este campo arrojan las negociaciones en los últimos 20 años. No sólo por los síntomas de frustración y fracaso que se exhiben en la ciudadanía, sino particularmente en materia de crecimiento económico y desarrollo social. El impacto destructivo de la guerra en estos frentes es casi incalculable, representado en las perdidas de vidas, activos, bienes productivos y recursos naturales.

Según un estudio realizado por el Departamento Nacional de Planeación (D.N.P) llamado “los
Costos Económicos de la Criminalidad y Violencia en Colombia”, se estima que entre 1991 y 1996 el conflicto armado, sin considerar la criminalidad urbana común, le causa al país perdidas por US $1.100 millones anuales, lo que equivale al I, I % del PIB actualmente. Esto sin incluir las difícilmente cuantificables pérdidas de productividad, el desestímulo a la inversión, la asignación ineficiente de recursos y el incremento en los costos de transacción.

De estas mismas proporciones sería, en teoría, el beneficio para el país al asegurarse una salida negociada al conflicto, de acuerdo con los resultados del estudio del D.N.P.

Recientes acontecimientos ensombrecen aún más el panorama: el deplorable asesinato de los tres indigenistas norteamericanos a manos de las FARC, con el consecuente pronunciamiento de la ONU sobre los programas de apoyo financiero al proceso; la dilatada discusión a cerca de la zona de distensión para la denominada “Convención Nacional” con el ELN; el inaúdito secuestro aéreo por parte de este grupo, con el consiguiente endurecimiento de la posición del gobierno y la amenaza que representa el accionar y fortalecimiento de los grupos paramilitares, caballo de batalla de la insurgencia y piedra en el zapato para el gobierno. En estas circunstancias es pertinente cuestionarse acerca de si la guerrilla tiene una verdadera voluntad de paz o, por el contrario, aprovecha el proceso como una estrategia de fortalecimiento político-militar.
Sin embargo este tipo de obstáculos o contingencias, desde luego previsibles en las agendas de trabajo de los actores involucrados, no deben ser excusa alguna para abandonar la más importante empresa contemplada adportas del nuevo milenio en el país. Este esfuerzo, del que depende el destino mismo de la nación, exige la máxima capacidad de gestión y liderazgo en todos los sectores sociales, como lo demanda la consecución de la paz y la reconciliación con justicia social.

¿Cree Usted que los siguientes organismos tienen una verdadera voluntad de lograr la paz por medio del diálogo?

Gobierno: 72% Si
Guerrilla: 73% No
Fuerzas Militares 41% Si, 47% No

Ficha técnica
Tamaño muestra: 1000 personas mayores de 18 años.
Clases social muestra: 8.2% alta, 24% media, 67.8% Baja.
Ubicación muestra: 40% Bogotá y 20% respectivamente en Cali, Medellín y Barranquilla.
Método: Escogencia aleatoria.
Técnica: Entrevista telefónica.
Fecha trabajo de campo: Entre el 5 y el 8 de abril/99.
Margen de error: 3%
Nivel de confiabilidad: 95%

Empresa realizadora: Gallup Colombia
Empresas contratantes: Revista Cambio y el Espectador.

INICIATIVAS DESDE LA UNIVERSIDAD

La Javeriana Cali es consciente de su importante rol en el contexto de la realidad y coyuntura nacional, por lo que busca dar una respuesta acertada tanto en el plano regional como nacional. Desde el sector Formación Social, entre otras dependencias, se vienen adelantando múltiples esfuerzos encaminados hacia la construcción de una cultura de paz y participación, acorde a unas claras directrices institucionales
Al brindar elementos de análisis para generar un espacio de debate y reflexión al interior de la comunidad universitaria, pretende su sensibilización frente al conflicto armado y sus diversas secuelas y desde allí contribuir con propuestas concretas que aporten a la búsqueda de soluciones.

Es por ello que resaltamos la labor de instancias como las Mesas de Trabajo por la Paz y el Proyecto Nación, al igual que la participación en iniciativas de carácter interinstitucional como la Cátedra por la Paz, la Red Nacional de Universidades por la Paz y la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil.

A pesar de estos importantes espacios, la acogida que han tenido en la comunidad estudiantil es muy baja. La Universidad es responsable en algún grado en este hecho por la poca penetración en la realidad sociopolítica económica del país de los programas de formación académica impartidos en últimas por sus profesores, Esta situación va más allá de la indiferencia propia del estudiante Javeriano.

¿Y de los estudiantes qué?

Es fácil criticar y cuestionar al gobierno o a la clase política desde una óptica facilista, por su mala gestión en el manejo de la cosa pública, e incluso a la Universidad. No obstante, rara vez nos cuestionamos por nuestro grado de responsabilidad en la generalizada problemática que vive el país. Es preciso hallar el camino para acabar con la dicotomía entre lo individual y lo colectivo, abandonando el reino del egocentrismo de modo que asumamos nuestro rol social y actuemos en consecuencia.

La comunidad estudiantil Javeriana tradicionalmente distante y apática a los espacios de debate o reflexión sobre temáticas de interés nacional, ha comenzado sin embargo a involucrarse en algunos escenarios de participación política. Esto se ha evidenciado en instancias como el Mandato por la paz, la Cadena Humana por la Paz (iniciativa con liderazgo en la Seccional), y la participación en el Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios en Cartagena y el Foro Nacional: Los estudiantes frente al conflicto social y armado en Manizales, promovidos por la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU). No obstante, el concurso de los estudiantes en estos espacios es aún incipiente, dada la falta de elementos de juicio y análisis que puedan materializarse en aportes concretos. También es precario por el escaso número de personas, como se ha visto en las Mesas de Trabajo por la Paz y la Cátedra por la Paz; unido al preocupante hecho de que aquéllos que asisten son generalmente los mismos de siempre. De ahí que no haya en la Universidad prácticamente ninguna iniciativa concreta en este contexto con origen en los estudiantes.

Es hora de despertar del letargo en el que nos han sumido la apatía y la indiferencia, y asumir el compromiso de ser formadores y movilizadores de opinión desde otros sectores sociales alrededor de alternativas de solución. No sólo debemos brindar nuestro efectivo aporte a la consolidación de una cultura por la paz, la convivencia y la participación, sino desde allí, gestar los cambios conducentes a la construcción de una patria nueva, mejor y más justa para todos, dada la inmediata exigencia que nos hace la aguda crisis que enfrenta la nación.

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