La ecología ha muerto, viva la BIOFILIA

La ecología ha muerto, viva la BIOFILIA

Un lapso no superior a dos décadas, la rama de la Biología denominada Ecología ha pasado del anonimato a ser elemento de cohesión entre universos tan disímiles como la estética y la moral.

guacamayoEl cambio ha repercutido en sus cimientos al punto de restar importancia al debate académico acerca de su definición. Fuera de los centros de investigación, la percepción hacia la rama del conocimiento es diferente, pero homogénea entre la población.

Dos palabras definen la visión actual del público respecto a la Ecología: Balance y Finalidad. Independiente al género, la ocupación y la edad, la comunicada ha incorporado el paradigma del balance natural para interpretar los ecosistemas, donde cada uno de los componentes bióticos que los conforman los considerados imprescindibles para su existencia. De manera consecuente, califican como adversas la intervención antrópica, pues sólo la dinámica de las interacciones al interior de los ecosistemas debe determinar la permanencia de sus elementos. Además, se mezcla el concepto de Ecología con la moral y lo estético, pues se considera que cada especie debe ser conservada no sólo  por su importancia en la Biosfera, sino también por lo agradable de su presencia. Sin duda esta visión satisface la necesidad humana de organizar e interpretar el mundo y al mismo tiempo permite llegar a posiciones morales.

Por lo expuesto, es necesario establecer los límites. La Ecología, como rama de una ciencia desinteresada, no busca ligar conocimiento con moralidad, por lo tanto no está encaminada a generar guianza normativa. Además, los resultados de las investigaciones sobre distribución especial y flujos de energía en las poblaciones naturales destacan un patrón individualista, fluctuante y estocástico en las especies.
Con esta información es difícil considerar las interacciones entre los organismos como insustituibles y obligadas. Por su parte, el concepto de balance natural es desvirtuado con la evidencia experimental aportada por la degradación de origen antrópico de los ecosistemas, las cuales han generado la extinción masiva de especies, sin desencadenar el efecto caótico esperado.

No importa la opinión de los académicos, Ecología es una palabra nómada que ha escapado del marco de la referencia conceptual que la define. Por lo tanto, es necesario utilizar palabras como  Bioquímica o Biología de poblaciones para sustituirla, y programar en la comunidad el uso de vocablos como BIOFILIA (respecto y afecto por la diversidad biológica), que permitan la función de la estética, la moral y el conocimiento científico. La ecología ha muerto, ¡viva la biofilia.

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