Carta a Natalia París

Carta a Natalia París

Sabana de Bogotá, mayo de 2012

Señora:

Natalia París

Ciudad

Estimada Natalia:

Debido a que usted y yo no trabajamos para la misma compañía y que por ende, me es imposible encontrármela en la cafetería para compartir una empanada, invitarla a Cremoletta después del almuerzo ó sacarla a bailar en alguna fiesta de fin de año, me permito escribirle esta misiva con el fin de poner la siguiente duda a consideración ante su despacho:

Ya que su apellido es tan capitalino, ¿De casualidad no le interesaría tomarse un día de vacaciones para darse el gustico de pasar conmigo el día más bogotano de su vida?

De mi parte, le ofrezco mis servicios de cachaco de compañía. La atención incluye transporte puerta a puerta, motel-aeropuerto-hotel. Pero, si cree que ya voy muy rápido pues, podemos empezar con este city tour muy de mañana, en Pan Pa´ Ya! En este emblemático lugar, le puedo ofrecer lengua, deditos o cualquier tipo de huevo pero, nada de roscón. Luego, procederemos a visitar el centro histórico de la ciudad. Quisiera invitarla a conocer las únicas paisas gordas que viven en Bogotá. Las tenemos encerradas en un museo: en el de Botero.

No me malinterprete pero me gustaría muchísimo que usted misma me mostrara ese par de protuberancias históricas que todo el mundo admira: Monserrate y Guadalupe. Si no le molesta, ¿me puedo tomar unas fotos con ellas? Le prometo que nunca las subiré a  Internet. Yo le podría enseñar el Chorro de Quintero, aquel lugar que muchos confunden con el de Quevedo, cercano a mi Eje Ambiental.

Para no desaprovechar su derrier, le propongo que hagamos cola en el Museo de Oro. Podemos hacer un trato: yo le muestro el Poporo y usted podría dejarme ver qué tan dulce es su pre-colombina. Luego, durante el almuerzo y con toda confianza, le propongo que le mande la mano a mi presa, del ajiaco. Quisiera además compartir con usted mis brevas preferidas. Como sé que nunca las ha probado, me encargaré de hacérselas inolvidables.

En la tarde quisiera enseñarle cómo es que se bate un buen molinillo para poder degustar un rico chocolate santafereño. Si me permite, le puedo partir la almojábana y arrimarle la   achira. Pasados un rato la invito a que me muestre el tesoro más preciado: Eldorado. Podemos ir a ver a aterrizar aviones a unos simpáticos condominios que están muy cerca de la pista del Aeropuerto. Cada cubículo cuenta con su propio garaje en el primer piso. Ahora, si su sueño es pesado también me lo debe indicar con anticipación para llevar la plata de la amanecida.

Si de casualidad en la noche usted aún tiene ganas de saborear un buen muchacho relleno pues, podemos buscar un buen sitio en la Zona M (Moteles) en donde podamos comernos eso.

De esta manera daría por terminados mis servicios. Si de verdad se encuentra interesada en este tour, no dude en hacérmelo saber. Le ruego me avise con tiempo para buscar la manera más argentina de recogerla en su hotel. Agradezco de antemano la amable atención que se sirva prestarle a mi antebrazo.

Sobra decir que llevo muchos años agradeciéndole de mano.

Cordialmente,

Mauricio Quintero

City Tour Manager

Quinter-Tours Ltda.

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