El sueño de la televisión de superar el cine

El sueño de la televisión de superar el cine

cineclavoCuando el cine era para la sociedad el medio más sorprendente y atractivo de entretenimiento y comunicación jamás inventado, apareció un nuevo descubrimiento del hombre que se atrevió a retarlo directamente.

La televisión, señoras y señores, arremetió con fuerza e ingenio en el campo audiovisual, terreno en donde el cine, solitario, mandaba la parada desde hace muchos años.

Desde ese momento, aproximadamente en 1933, se creyó que la televisión desplazaría inevitablemente al cine, hasta el punto de llevarlo a la desaparición, por lo menos, tal cual como lo conocemos. Pero el tiempo hasta nuestra fecha ha dicho lo contrario. El Cine aunque ha perdido protagonismo en relación con la televisión, se ha mantenido como el medio favorito de entretenimiento de masas.

Y esto ha sucedido principalmente, porque la alta calidad de su imagen y por consiguiente todas las posibilidades que ella le permite, ha logrado que el cine reafirme entre el público su carácter de arte y la magia que tal calificativo representa.

Una pantalla de enormes dimensiones, la gran legibilidad de la misma (de mayor resolución y tamaño retinal), las superiores posibilidades de composición y de iluminación, y la clara discriminación entre lo principal y lo accesorio, son elementos que la televisión no ha podido igualar durante este siglo. Todo ello es posible, gracias a la imagen fotoquímica con la que trabaja el cine.

En la actualidad, la televisión ha enfocado gran parte de sus esfuerzos a superar sus limitaciones. Para esto la imagen televisiva tendría que aproximarse a la definición de la imagen cinematográfica estándar actual (35 mm y con una resolución de más de dos millones de puntos de luz) duplicando su calidad de imagen, de 625 líneas (530.000 puntos de luz) a 1250 líneas. Esta baja definición es la que obligó a la televisión a no aumentar el tamaño de sus receptores, para no perder nitidez y luminosidad.

Por esta razón, la televisión ha tenido que diseñar su propio lenguaje, adaptando en muchas ocasiones elementos cinematográficos a sus posibilidades audiovisuales. El uso frecuente de primeros planos, la iluminación uniforme evitando los claroscuros, la distribución especial de los contrastes cromáticos entre el fondo y el primer término, etc.

Pero no por ello la televisión no se ha ganado un espacio importante en la preferencia de la sociedad. Sus potencialidades como medio de telecomunicación y la rápida expansión de su tecnología en la gran mayoría de los hogares del mundo, debido a su accesibilidad y tamaño, la convirtieron en el más importante medio de comunicación de masas. Relegando a medios como el cine, la radio y la prensa a un segundo plano, en cuanto a influencia social se refiere. Esta situación le dio su propia identidad y su propio espacio.

De todas maneras el “sueño” de la televisión de superar al cine en todos los aspectos y de ponerlo sólo al servicio de su engranaje, no se ha olvidado. La nueva tecnología que permitiría tal hazaña y a su vez desgracia, ya se está probando en países como Japón, Estados Unidos y varias regiones de Europa.

Las investigaciones iniciadas a finales de la década del 60, con el objetivo de igualar o superar la calidad de la imagen cinematográfica, beneficiándose de las ventajas propias del video (como la inmediatez en el proceso de grabación, la teledifusión instantánea, su resistencia al polvo y la humedad) se han condensado en la llamada Televisión de Alta Definición, de 1125 líneas de resolución.

El actual inconveniente de este sistema es el enorme ancho de banda necesario para su transmisión. Por lo que hasta el momento só1o encuentra aplicación efectiva por satélite o por cable, evitando su gran masificación.

El futuro del cine con esta nueva tecnología es incierto. Posiblemente conservará su liderazgo en el campo del entretenimiento o por el contrario será incorporado por la televisión como telecine. El tiempo lo dirá.

Comments

comments