Clavitorial

Clavitorial

Se veía venir el Periódico de los estudiantes soñadores que creen que van a salvar el país de las incoherencias de este mundo. Aunque no era de esperarse de una comunidad estudiantil tan indiferente como la Javeriana. Este periódico es una explosión de juventud que no tiene asegurado su éxito. El Clavo pretende abrirel espacio para nuestra expresión y reflexión. Nuestra intención es devolverle el poder a la palabra, es creer que es posible la negociación, el diálogo. Es tener la ilusión de soñar en comunidad. Su éxito sólo depende del interés de todos por mantener viva nuestra opinión. Pero su aparición ya habla de una búsqueda de dignidad y de ganas de existir.
Además de soñar un periódico, ha sido una escuela práctica de construcción de nuestro propio aprendizaje, nos hemos enfrentado a planeación, redacción. mercadeo, publicidad, contabilidad, finanzas, diagramación, trabajo en equipo; tratando de alejar el vacío de la praxis que a la universidad le queda tan difícil ofrecernos.

Como colectivo corremos el riesgo de existir en una comunidad especial a la que no conocemos con propiedad y que no necesariamente nos ha mostrado los espacios para construir una sociedad más democrática y participativa.

Corremos el riesgo de enfrentarnos a nuestra propia generación que
“duerme plácida en el fortuito pasar de los tiempos”.

El Clavo no necesariamente tendrá un discurso coherente y maduro. Como jóvenes superamos ese concepto antropocéntrico de la historia, que adora la racionalidad y la perfección del ser humano. Aquí están de nuevo los pocos argumentos que tenemos algunos jóvenes,  sin  necesidad  de  ser comunicadores sociales. Defendemos nuestro propio derecho a ser ignorantes, a cuestionar y a problematizar nuestras relaciones, a hablar de las ilusiones propias de la juventud y a reírnos de nuestra propia incertidumbre. A cuestionarnos y a cuestionar. A cuestionarnos la poca búsqueda y nuestro alrededor. Nuestra indiferencia y nuestro egoísmo. A cuestionarnos como generación sin identidad. A cuestionar la Colombia que nos enseña  a tragar entero, a olvidar y a esperar. A cada uno de nosotros que permanece mudo e inmóvil frente a la problemática política, social y económica. A cuestionar una comunidad universitaria a la que le coge ventaja la indiferencia y el individualismo de los futuros profesionales. A cuestionar la pedagogía de las aulas. A promover el desarrollo verde y sostenible de por lo menos esta esquina de la ciudad. A promover la formación por encima de la transmisión de conocimientos.

El Clavo está en los limites del miedo v del querer ser. A mas de uno le  dolerá sacarse el clavo. Algunos también lo hicieron en su juventud y sus obras nos dejan lecciones de denuncia y de renuncia, de creación y recreación, de juventud y rebeldía. Ojalá existieran muchos clavos, para construir la identidad de nuestra generación, para por fin sentirnos caleños o vallecaucanos o colombianos. Para clavar tan hondo como queramos y mirar unpoco más allá de las aulas y los parciales; para así construir nuestra propia visión del mundo sobre el que caminamos.

Comments

comments