¡AL MENOS VOTEMOS POR LA PAZ!

¡AL MENOS VOTEMOS POR LA PAZ!

¡AL MENOS VOTEMOS POR LA PAZ!

Llegaron las elecciones y todavía no sabemos por quién votar. Aunque es sorprendente el crecimiento del número de cédulas inscritas, no deja de ser claro que a los jóvenes universitarios nos falta mucho para mostrar una verdadera actitud de compromiso frente a la crisis política que vive nuestro país.

Mucho se ha hablado acerca de la apatía e indiferencia del pueblo colombiano frente a la cada día más difícil realidad. A los colombianos – con los universitarios encabezando lista-, ya no nos alarma convivir con la violencia y la corrupción; y nos cansamos de creer en la democracia como medio eficaz para construir un mejor país.

En las próximas elecciones tendremos la oportunidad de votar para escoger gobernador, alcalde, diputados a la asamblea departamental, concejales municipales y delegados a las Juntas Administradoras Locales. Pero además podremos pronunciarnos a través de un voto por nuestros anhelos de paz, vida y libertad en Colombia. Es obvio que la paz no se conseguirá con un voto o un mandato ciudadano, pero también es cierto que ésta no se logrará mientras “sigamos aquí sentados cual si no pasara nada”.clavitorial

Ya en España salieron a las calles y sin previa convocatoria, más de 3 millones de personas para repudiar el asesinato de un solo funcionario del gobierno – y era uno sólo- Mientras aquí seguimos acostumbrándonos a las masacres y ahora hasta a los secuestros en masa.

Si es que aún no sabemos por quién votar, es hora de conocer los candidatos y los programas que nos ofrecen. No vale la pena que continuemos dejando que los demás, con sus grandes maquinarias incluidas, decidan el rumbo de un país que nos pertenece a todos. Al menos votemos por la paz! Y acompañemos esta iniciativa con nuestras actitudes diarias en nuestro alrededor; no más violencia en la familia, en la calle, en la universidad, en el trabajo.

Ojalá algún día no nos duela repetir aquella famosa frase que dice que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen. Y si aún no es demasiado tarde para pensarlo: ¿Tendremos? Los colombianos el país que nos merecemos.

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