Clavitorial: “Los votos de opinión”

Votemos por el que nos parezca, sin importar que se encuentre en desventaja, por el nuevo, por el diferente, por el de siempre o por el que quiere más. 

Desde el colegio los profesores y la gente mayor nos mantienen diciendo “ustedes son el futuro de este país” y lo más seguro es que a ellos le sucedió lo mismo cuando eran jóvenes. Lo cierto es que cada vez la gente joven tiene más acceso a la educación, a la tecnología y a un mercado vorazmente competitivo. Cada vez los jóvenes aprendemos más rápido las cosas, pero cada vez somos más frágiles en estructura, principios y presa fácil de sólo rumba, entretenimiento. Somos débiles en visión.

Tocando de nuevo lo anecdótico del asunto, es cierto lo que nos dicen nuestros padres y profesores al tirarnos la papa caliente de su frustrada generación, tal vez con un poco de sentimiento de culpa por el país que actualmente tenemos. Nuestra patria vive una guerra vieja, llena de egos y resentimientos. Desde la muerte del papá de Uribe y Castaño, los marranos y las vacas de Tirofijo y las peleas de Liberales y Conservadores mitigadas un poco por el Frente Nacional, son muestras de que la desigualdad e injusticia que provoca la guerra que hoy padecemos tiene sus principales raíces en el pasado.
Lo más probable es que ninguno de nosotros haya estado vivo cuando sucedieron tales hechos, pero sí nos tocaron las bombas de Pablo Escobar, la muerte de los miembros de la Unión Patriótica, el glifosato, los secuestros masivos y el fenómeno de los desplazados en las ciudades. Todo esto gracias a la degradación de un conflicto más social que armado al que nadie le pone fin, al que se ha atacado a veces con ingenuidad y otras con exceso de astucia. Se ha tratado de solucionar desde el papel con la Constitución, y con las armas, como lo hace el actual presidente, pero ninguna de ellas ha servido.
Nos queda pues a los estudiantes, a los que nada tenemos qué perder, el reto de comenzar a darle vuelta a la historia. Ya muchos contamos con nuestra primer arma y primer paso para construir una verdadera democracia, además que estamos en el tiempo de comenzar a hacer uso de ella en las elecciones del año 2006. Es una coyuntura que nos ofrece la posibilidad de votar por propuestas serias, diferentes y alternativas. Nosotros los jóvenes somos considerados “votos de opinión” en el campo electoral, porque son los que no están amarrados a una estructura. Lastimosamente casi nadie queda elegido en un cargo público sólo por votos de opinión, porque la gente no sale a votar y ahí es donde le cedemos el poder a los votos comprados, a la politiquería y a las maquinarias. Casos concretos de esta situación: Cartagena y Cali, para nombrar los más recientes.
La invitación que hace El Clavo es a que ejerzamos nuestro derecho a votar, a que no le paremos ni cinco de bolas a las encuestas y votemos sin presión, a conciencia y masivamente, para que esos votos de opinión le hagan contrapeso a la gente que sin escrúpulos se roba la plata cada año y que no nos deja progresar. Votemos por el que nos parezca, sin importar que se encuentre en desventaja, por el nuevo, por el diferente, por el de siempre o por el que quiere más. No hay bueno ni malo, lo importante es que represente nuestros intereses. Nuestros votos de opinión valen, pero en las urnas, no en la casa o la finca.
No es mucho, pero es un buen comienzo para que construyamos nación desde la democracia. Somos jóvenes, no idiotas.

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