Clavitorial Con el doble (no con “la doble”)

Arrancamos con la primera, que es la moral, pero hablar hoy de moral es una herramienta literaria muy bonita, es para los que hacen leyes en Colombia y reglamentos en las Universidades, para los predicadores yclavitorialed23juzgados de Familia. La doble moral es para nosotros, los que la vivimos día a día con la sonrisita fingidita que nos sabemos de memoria, cuando hacemos el juramento de grado, cuando decimos que vamos a la Universidad a aprender cuando en verdad se busca un beneficio económico individual. Tenemos moral para hablar con el jefe, el cura, los hijos, la pareja, los estudiantes, y otra moral para cuando nadie nos ve, como dice Alejandro Sanz, o cuando sí nos ven. . .pero borrachos.

De la doble moral se desprende un problema de identidad gravísimo, como se explica en un artículo de la presente edición, el cual nos recuerda a una de esas viejas de un reality show que lloraba diciendo que había tratado de ser ella misma y no había podido. Suficiente ilustración.
Tal vez lo que nombró el maestro Jesús Martín Barbero en la conferencia “Comunicación y Tecnología”, nos explica una de las razones para que esto suceda. Dice Barbero que el consumo y los medios nos venden una imagen virtual de la vida y nosotros la asumimos como realidad. Eso es bastante preocupante porque terminamos asumiendo reglas y viviendo en mundos que no son para nosotros y en los cuales un ser humano racional no cabría.
Debemos entender que ese mundo perfecto que vemos, esas sonrisas no son más que un pajazo mental y ya. Que ese cuerpo perfecto y esas tetas no existen, son productos de esas industrias de la ilusión. Porque lo que sí existe es el Photo Shop y todos los paquetes para editar imágenes.
Esa realidad propia de la cultura de buena familia, la habíamos querido tratar desde hace mucho tiempo en El Clavo, El tema cada vez nos parece más vigente y lo trajimos antes de que nos lo metan (legalmente) en la Urbanidad de Carreño y antes de que como sociedad sin identidad caleña que somos (“La Capital del Vallenato”) nos apropiemos de La Doble Moral, como símbolo de nuestra estirpe valluna. El tema, que nos involucra a todos, es bastante amplio, los amantes de cocteles, fiestas de quince y reuniones “sociales”sí que saben de esa vaina. Por eso la mayoría de los artículos de ésta edición logran tocar de frente el tema. Cuando abrimos convocatoria para esta edición en época de vacaciones (para la mayoría de las universidades de Cali) pensamos que muy poca gente iba a responder, sin embargo la cantidad de artículos que nos llegaron a la dirección electrónica periodico@elclavo.comm hizo que trabajáramos el doble (no con la doble) para poder entregarles la presente edición. Gracias a las personas que nos escribieron.
Nuestros lectores podrán encontrar en esta edición algunos artículos de jóvenes que hacen parte del periódico, reflejando una vez más, de otra manera, que más que un medio impreso somos un grupo universitario, que busca tener sentido crítico de la realidad. Con un nuevo concepto de diseño queremos aproximarnos a ese mercado saturado por el consumo y lo fácil, dejando una clavillante idea en cada persona que nos lea.
La invitación que hacemos con el periódico que tiene en sus manos es a que descubra quién es, a no hacerse al ambiente, a llamar las cosas por su nombre, a salir del clóset, a cuestionarse, y como siempre a buscar identidad (somos más que un buen par de tetas y medio tarro de gel en el pelo) y volviendo a dar papaya, así como lo hicimos con nuestro sistema de distribución a través de depósitos de confianza en la pasada edición, de los que no se robaron ni un solo peso.
Queremos seguir dando Clavo… déjese… disrútelo. Aunque a veces duele… también produce placer.

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