Crisis ambiental: Menos charla, más acción

Crisis ambiental: Menos charla, más acción

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Escenas de películas apocalípticas y que se consideraron de contextos futuristas en un tiempo muy lejano, hoy están muy cerca de convertirse en realidad si la humanidad no cambia su relación con la naturaleza. Las consecuencias del fenómeno de “El niño” en la economía de los colombianos y su día a día, de alguna forma han hecho que caigamos en la cuenta del valor del agua y los recursos naturales para la existencia y la vida. Pero a pesar de los problemas que nos trae el abandono de todo lo relacionado con el medio ambiente, no hemos iniciado los ajustes necesarios para disminuir su impacto, hasta ahora sólo se insiste en atacar los síntomas haciendo racionamientos de agua y campañas para que las personas consuman menos energía eléctrica, pero sobre lo fundamental todavía no hemos actuado.

Jaime Garzón en una reconocida conferencia que dio en el año 1997 en la Universidad Autónoma de Occidente hizo lectura de un cuento donde extraterrestres nos visitan y concluyen  que: “…los seres bípedos de piel lisa no son seres racionales, que la inteligencia aún no se ha desarrollado en el Planeta Tierra, que tardará muchas eras cosmológicas en aparecer y que por consiguiente es imposible hablar de un contacto cultural con los seres que hoy la habitan…”. Es cierto, es triste ver cómo hemos destruido la naturaleza, en un atentado contra nuestra propia vida, de forma irónica porque cada acción en busca de la “calidad de vida” nos termina saliendo muy costosa para las futuras generaciones, en un acto de profundo egoísmo.

Hasta ahora nuestra indignación sólo aparece en las redes sociales con mensajes  y ‘memes’ que de alguna forma buscan generar conciencia sobre el daño al medio ambiente, al igual que este editorial, pero todavía nos quedamos sin actuar. Nuestros gobernantes no se preocupan por este tema fundamental, tal vez porque nosotros no se los exigimos y votamos por personas que no tienen el tema ambiental en el primer punto de su agenda. Si existieran dirigentes políticos comprometidos con el tema, podríamos avanzar mucho en problemas como la contaminación y la minería.

Pero también podemos contribuir para que los efectos negativos sobre la naturaleza sean menores, más allá del ahorro de energía, de agua y de separar las basuras, presionamos como consumidores para que las empresas nos ofrezcan productos que busquen cuidar el medio ambiente. Es decir, premiar a los que se esfuerzan por cuidar los recursos naturales consumiendo sus productos: empresas que reciclan, productos orgánicos, papel con sello FSC, bolsas de tela, desechables de cartón, etc. Y por lo contrario, castigar a quienes atenten contra la naturaleza, y que en estos negocios sepan cuál es nuestra razón para dejar de ser sus clientes en caso que lo hagan: uso de icopor, aerosoles, bolsas plásticas, vegetales fumigados con insecticida, etc.

De esa manera realmente vamos a contribuir para mejorar nuestro medio ambiente y darles mejores condiciones de vida a nuestros hijos. Hay que combatir a los que contaminan y a los que hacen leyes sin tener en cuenta la naturaleza, y lo podemos hacer atacando con las mismas lógicas que justifican sus acciones: con el dinero y con nuestros votos. De esa forma podemos presionar en conjunto y ser mucho más efectivos que con nuestras acciones individuales y de alguna manera frenar un poco este desarrollo sin sentido y autodestructivo.

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