Dejaron jugar al moreno

Dejaron jugar al moreno

Ilustración: Cindy Muñoz

Todo el mundo habla de Obama y seguirán hablando. Muchos vienen esperando este momento, el momento que las cosas se hagan de otra forma, no porque sea la salvación, sino porque como se ha venido haciendo no ha funcionado. En toda película de extraterrestres y ficción que se respete “el presidente del mundo” es negro, esperemos que la venida de los seres cabezones de grandes ojos no sea parte de esta nueva etapa de la humanidad. Lo que sí es cierto es que muchas lógicas de gobierno para los gringos y para nosotros tendrán que cambiar.

Se calcula que entre el 68% y el 72% de las personas que votaron por primera vez en las pasadas elecciones presidenciales de los Estados Unidos, lo hicieron a favor de Barack Obama. Además, se estima que el 66% de los más de diez millones de latinos que participaron en estos comicios le dieron su voto, al igual de dos tercios de los jóvenes estadounidenses. Como decía Claverto en la caricatura que sale todos los viernes en el diario adn de Cali: “Dejaron jugar al moreno”. La verdad es que sí. Le pasaron “el balón” a otra gente, a ver si éstos sí pueden.

La tendencia a buscar alternativas no tradicionales para resolver los problemas sociales ha permitido el ascenso —afortunado o no— de gran parte de los presidentes de América Latina  como Lula, Chávez, Correa, Morales, Bachelet, Lugo… Estar cerca de los ciudadanos, mostrar que no se van a seguir las políticas de siempre, las que imponen las élites tradicionales. En Estados Unidos se tomaron el trabajo de pensar en qué tipo de país querían vivir, e hicieron todo lo posible para dar el primer paso, que es elegir un presidente distinto a los anteriores en muchos aspectos. No tragar entero, no quedarse con lo mínimo, no dejarse llevar por la corriente. No quedarse sentados esperando que otros hagan, decidan, voten. Estos son comportamientos que los colombianos debemos aprender —y la tolerancia— que tanto se ha perdido en esta polarización.

Se acercan nuevos tiempos. Los imperios se caen, las economías se vuelven locas, las bolsas de valores van y vienen y las pirámides dejan sin navidad a 2’000.000 de colombianos. Esperemos que el mundo entero se piense las cosas de otra forma, que se dé la vuelta a la hoja, que este cambio de era sea la oportunidad para que los jóvenes propongamos cosas nuevas para el bien de todos. Que por fin podamos tener un verdadero proyecto de país, incluyente para todos, donde la principal preocupación sea la educación y el bienestar de todos los colombianos.

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