El Clavo, una herramienta para construir

El Clavo, una herramienta para construir

Hay una frase que dice: “Lo consiguieron porque no sabían que era imposible” y eso fue precisamente lo que sucedió con El Clavo. Nunca nos imaginamos que hacer un medio de comunicación impreso fuera tan complejo, por eso la gente se aterra cuando le decimos que llevamos 15 años. Entonces la clave ha sido que para nosotros eran desconocidos muchos paradigmas y cifras referentes a las dificultades que rodean la creación de una publicación impresa, pero sobre todo, que estábamos detrás de un sueño colectivo.

En la actualidad, elaborar una publicación impresa para jóvenes, sin recurrir a las tetas, titulares sensacionalistas y notas de farándula, podría considerarse más que un suicidio, un desacierto desde el punto de vista del mercado. Y así nos lo llegaron a manifestar  algunas empresas en los primeros años de la publicación, porque hay quienes no creen que los jóvenes de hoy leen, escriben, opinan y piensan. Afortunadamente El Clavo ha demostrado todo lo contrario.

Hace varios años le ofrecimos pauta a un cliente por todo un año y le pedimos que nos pagaran por anticipado, ofreciendo un gran descuento y otros beneficios. Afortunadamente aceptaron, pero antes de firmar el convenio nos dijeron: “y quién nos garantiza que sí van a salir este año”. A veces es difícil generar credibilidad entre las personas y sobre todo si se trata de una publicación hecha por jóvenes para jóvenes. Pero la confianza se construye y eso es precisamente es lo que ha hecho El Clavo. En el año 1997 se publicó la primera edición gracias a que los anunciantes y lectores creyeron en nosotros sin tener un referente previo.

Ya metidos en el cuento de los medios, las estadísticas y paradigmas fueron el primer obstáculo a vencer. En la tesis de grado de uno de los integrantes de El Clavo decía que hacer de una publicación de opinión y cultural dirigida a jóvenes una empresa, era casi imposible. En gran parte porque hay una larga lista de impresos dirigidos a un público similar al nuestro que han desaparecido. Y no sólo han tenido ése problema los proyectos estudiantiles y juveniles, también les ha sucedido a grandes empresas y casas editoriales.

Cuando las ideas van cargadas de sueños, se convierten en proyectos de vida, se fortalecen y rápidamente pasan por encima de las dificultades. Para emprender un proyecto empresarial se necesita mucho más que una idea de negocio sustentada por cientos de papeles llenos de estudios y cifras, se requiere que sus gestores crean en él. Ése ha sido el principal insumo para ser perseverantes y continuar.

La publicación que usted tiene en sus manos, representa el trabajo de cientos de jóvenes que creyeron en una idea, en un sueño, en un proyecto de vida. Que entendieron que ése proyecto podía ser compartido y nutrido por las ideas de todos, que era una herramienta para construir. El Clavo más allá de sus productos de comunicación alternativos, es una organización que a partir de la experiencia, el ensayo y el error, ha ido aprendiendo de las lógicas de mercado para ser competitivos y perdurar en el tiempo.

Hoy estamos festejando un aniversario más, de muchos otros que vienen. De crecimiento, fortalecimiento y sobre todo, ¡de dar donde es! Definitivamente podemos decir que nos hemos sacado el clavo.

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