Hablando de equidad

Hablando de equidad

En 1991 la Constitución de Colombia dio un gran avance y un reconocimiento a la comunidad LGTB. Conscientes de un mundo creciente, y con una visión hacia un país más justo y equitativo el derecho a la igualdad y el derecho al libre desarrollo de la personalidad ampararon a aquellas personas que tan solo once años antes eran condenadas por realizar actos ilegales al amar personas del mismo sexo.

En el 2006 el proyecto de ley sobre el reconocimiento de los derechos patrimoniales fue discutido en la plenaria del Senado y tras una controversial votación posterior a un intento de sabotaje por parte de senadores evangélicos fue pasada a la Cámara de Representantes para ser discutido también. Finalmente y casi a las puertas de su aprobación, fue decidido que el proyecto fuera archivado.

En el 2009 uno de los mayores pilares, y la muestra de un impulso pionero en América Latina se dio en la Corte Constitucional Colombiana, al modificar 42 normas incluidas en 20 leyes, con el fin de lograr una equidad entre las parejas, independiente de su inclinación sexual. La sentencia del 2009 permite la declaración de patrimonio familiar, que se hagan beneficiarios de seguros de vida y que se dé un nivel muy parecido al matrimonio.

Este año, se le pidió a la Corte Constitucional que decidiera si daba su visto bueno al matrimonio civil para los homosexuales. Pero después de una reñida votación, cartas en contra por parte de la Iglesia Colombiana y el apoyo de las Naciones Unidas, la Corte decidió “abstenerse de decidir sobre el fondo del asunto”. Si hubiera sido aprobado Colombia hubiera sido el país número 12 en hacerlo.

El derecho a la igualdad promulgado en la Constitución se está cumpliendo a medias. Si a las parejas heterosexuales les es permitido casarse, convivir, adoptar, recibir pensión y apropiar a un sistema de salud ¿por qué no se aplica a las parejas homosexuales de igual manera?

Hablar de discriminación en Colombia es pan de cada día. Se discrimina al negro, al indio, al pobre, pero a veces se nos olvida la fuerte discriminación, no sólo verbal sino jurídica que se le da al gay. Porque mientras que el negro, el indio y el pobre tienen organismos protectores amparados por ley y son parte de la agenda política, los gays tienen que pelear para ser tenidos en cuenta.

Por más avances que se hayan hecho en temas jurídicos, el problema sigue siendo de tolerancia. De sabernos en un mundo y un país diverso, no sólo étnicamente, sino también sexualmente. Así que es cuestión, finalmente, de aceptación y de equidad. Hoy en día, las cerca de  300.000 parejas del mismo sexo que se calcula hay en Colombia no pueden decir, con la facilidad de muchos, que están casadas.

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