Lo que nunca vas a aprender en clase

Nuevos retos para los estudiantes de hoy

La universidad es un espacio importante de formación académica, de preparación para afrontar la vida como profesional y servirle a la sociedad. Pero también es el punto de encuentro con la moda y el consumo; donde se toman decisiones a diario: ¿entro a clase?, ¿cancelo la materia?, ¿será que esto es lo mío?, ¿pido copia?, ¿la pruebo? Es el momento de hacer amigos, de asumir responsabilidades y de construir un futuro.
Como diría Jaime Garzón: “Es la mejor etapa de la vida, no se hace nada”. Se refería a que es una época que involucra mucho más que ir a clase, hacer trabajos y presentar parciales. Es el momento para hacer contactos, aprender a ser tolerante, practicar un deporte, ensayar con el amor, equivocarse y tener experiencia. Entre más cosas se hace, mejor. Es como las horas de vuelo que necesita un piloto antes de su primer viaje sin instructor.

El mundo después de la universidad se comporta de una forma muy distinta a lo que los teóricos de la academia plantean. Ahí es donde entra la experiencia, la habilidad, las horas de vuelo alcanzadas en la época de entrenamiento: la universidad. Como dice un profesor de electrónica de la Javeriana, se necesita de MIRC: Malicia Indígena y Racionamiento Campesino. Es cuando vamos a necesitar hablar bien en público, del famoso inglés, ser recursivos, tener buenas relaciones personales, trabajar y hasta saber bailar. Todo eso lo exige el campo laboral, cualquiera que se escoja, y nada es enseñado un el aula de clase. Se aprende metiendo las manos en cuanta cosa hay: haciendo eventos para conseguir fondos, trabajando con gente de otras carreras, organizando seminarios, etc.

Hoy en día es normal que un ingeniero termine haciendo periodismo, que un artista resulte haciendo maletas o un arquitecto diseñando ropa. Las condiciones del mercado han cambiado, hay sobreoferta de profesionales y la demanda es la misma. Las organizaciones necesitan del trabajo y conocimiento interdisciplinario, de saber de todo un poco, además de algo en específico, y esto se logra uniendo actitudes, aptitudes y vocación.
Estamos en un mundo globalizado que cambia rápidamente, compartimos un sistema capitalista que es voraz y no tiene compasión; vivimos en un país que funciona como una pequeña vereda al sur de una gran ciudad, ésas son las condiciones. Este ambiente exige preparación en toma de decisiones, requiere gente con visión, con sentido de pertenencia y eso no se consigue en su totalidad con un profesor, pero sí dejando que la universidad pase por nosotros y nos cambie.

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