Los chiqui-asesinos

Los chiqui - asesinos
Cuando llega el fin de año y las personas hacen un balance de lo que fueron estos 365 días, muchos se dan cuenta que dejaron más de la mitad de las promesas sin cumplir. Un buen porcentaje de ellos, simplemente agregan los pendientes a la nueva lista que tendrá este 2009 y así vuelven y prometen cumplirlo en el siguiente. Esta lógica es entendible cuando se trata de promesas individuales que sólo afectan a unos pocos, pero qué decir de las promesas que se han hecho por parte del Gobierno para mejorar la seguridad de las ciudades. Y peor aún, qué decir de las políticas juveniles que se debieron aplicar este año para que cada vez menos jóvenes estén involucrados en actos violentos y delincuenciales.

Pues bien, según el Dane, esta promesa se incumplió. En el año 2009 la seguridad urbana se vio manchada por el incremento de la violencia y asesinatos. Lo más preocupante y vergonzoso es que los protagonistas de este acrecentamiento fueron jóvenes y menores de edad. Un dato alarmante que demuestra una vez más la necesidad de crear estrategias por parte del Gobierno y de la empresa privada para generar espacios de confortamiento donde se entienda el porqué de las ganas de los pelados por la violencia.

Según los análisis de las cifras, una de las causas principales es un grave problema de cultura ciudadana. El 97 por ciento de los casos de homicidio se presentan por violencia intrafamiliar, intolerancia y venganza, sólo el 5 por ciento de ellos tienen una conectividad con el asalto o el hurto. Y en todos, la mayoría de los actores son menores de edad, quienes se escabullen más fácil de la ley, respaldados en los derechos al menor y en que no se pueden judicializar. Qué esperar entonces de la sociedad que integrarán estos jóvenes en unos 10 años, si desde pelados la vida no tiene ningún valor y asesinar es casi un juego de niños.

En este año que viene seguramente tendrán lugar más promesas para buscarle alternativas a esta preocupante situación, pues el 2010 será el año de las Elecciones Presidenciales, de Senado y Cámara. Por tal motivo, la invitación es escuchar las diferentes propuestas, a estar atento a la viabilidad de lo prometido y sobre todo, a participar activamente en la solución de este problema, tanto políticamente como desde nuestra cotidianidad, carrera, profesión y círculo familiar.
Este año ha dejado la enseñanza de que problemáticas como la del incremento de la violencia por parte de los jóvenes, no se soluciona sólo con aumentar el pie de fuerza —que actualmente está concentrado en las zonas rurales de Colombia—, sino que involucra estrategias más complejas de educación y políticas infantiles, porque de no ser así, seguiremos encabezando la vergonzosa lista de los países más violentos, ahora a manos de chiqui-asesinos.

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