Que no sea un año más

Que no sea un año más

El 2011 será un año donde los colombianos podemos escoger entre cambiar y avanzar, o hacer lo mismo y retroceder. Cambiar no significa necesariamente mejorar, a no ser que haga parte de una planeación, de un proyecto, de un plan. Pero cambiar nos hace contemplar posibilidades, tener otra perspectiva y para la sociedad de una nación eso implica crecimiento. El 2011 es un año de elecciones departamentales y municipales, otra vez la política, lo que define absolutamente todo para el bienestar de los ciudadanos. 

Gracias a los errores de planeación e inversión de nuestros gobernantes, el año pasado terminamos con un problema mayúsculo y fue la pérdida de muchas vidas a causa del fuerte invierno. También las pérdidas económicas fueron muy grandes, fue un retroceder para todos en el país. Las lluvias estaban anunciadas, era un pronóstico conocido con anterioridad, pero estamos acostumbrados a actuar en reacción a los problemas y a no planear. 

A finales del 2010 se destaparon más escándalos que confirman lo que todos sabíamos: el pasado gobierno nacional se tomó atribuciones que no le correspondían y fue más allá en un plan macabro y sistemático de buscar a toda causa, por encima de la Constitución y las personas, que el país en conjunto mirara hacia un solo lado y bajo una misma política. Pero también a nivel internacional se revelaron algunos “secretos” gracias a la inundación de información que hay en la red, filtrado a través de WikiLeaks. En definitiva no ha pasado y no va a pasar nada.

Pero de todas formas el gobierno actual hace todo lo posible para bajarle el volumen a los escándalos y al gran despelote que dejó el gobierno anterior, a través de una temporal unión entre los partidos políticos y buscando la conciliación entre todas las fuerzas. Mientras Santos sea capaz de distribuir y administrar bien la burocracia y el poder, logrará tener un silencioso pero aceptado gobierno, atravesado por una buena popularidad.

Pero el momento de verdad para los que buscamos cambiar y avanzar será a finales de este nuevo año, cuando tengamos una vez más la oportunidad de elegir a nuestros gobernantes. Es ahí donde se verá si realmente aprendimos de nuestros errores y queremos avanzar, ahí será cuando mediremos el termómetro del voto de opinión y el interés de los jóvenes en la política, despertado de alguna forma por la Ola Verde en las pasadas elecciones presidenciales. Será ahí cuando podremos decidir si queremos tener gobernantes responsables, sin compromisos políticos, que no sean marionetas de maquinarias, distribuidores burocracia y contratos.

 De nuevo tenemos la oportunidad de hacer que este 2011 no sea una año más en el calendario, si no que se sea el año donde se inician los cambios en nuestras equivocadas costumbres políticas: apatía electoral y falta de conciencia. Más que mercados, aportes y donaciones para los damnificados, pensemos cómo podemos prepararnos para una próxima catástrofe ambiental, donde va a ser definitiva la planeación y los modelos autosostenibles que los gobernantes que escojamos sean capaces de proponer y administrar. 

El pasado 2010 fue un nuevo campanazo de alerta, ya estamos avisados, pero todavía estamos a tiempo de generar el cambio y avanzar.

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