#COLUMNA: DE LA EXPERIMENTACIÓN A LA ADICCIÓN

#COLUMNA: DE LA EXPERIMENTACIÓN A LA ADICCIÓN

DE LA EXPERIMENTACIÓN A LA ADICCIÓN

 

Para esta sociedad no es un secreto que el consumo de sustancias psicoactivas va en ascenso, según los últimos estudios realizados por el O.D.C (Observatorio de drogas de Colombia) el consumo está creciendo en el país y más aún en la población universitaria.

El cannabis o marihuana encabeza la lista de sustancias más consumidas por los universitarios, seguida por el LSD y el éxtasis con un incremento en estas dos últimas del 4.6% en el último año, según lo indica el O.D.C.

Ahora bien, mi pregunta o duda en cuestión es ¿A qué se debe este incremento en el consumo de sustancias psicoactivas por parte de la población universitaria o joven del país?, como joven ex universitaria de casi 25 años que tengo me atrevo a decir que puede ser por moda, por experimentar y ¿Por qué no? por liberar estrés o simplemente recreación.

Para muchos, incluso para usted que lee esto, puede ser fácil juzgar y criticar a quienes por x o y razón han accedido o caído en el consumo de estas sustancias, tampoco estoy hoy aquí para defenderlos ni alabarlos porque he sido testigo del daño que ocasionan en las personas; simplemente quiero plasmar mis dudas e hipótesis ante una situación de la que he sido testigo.

El afán, el estrés, las angustias y problemáticas por las que atravesamos en esta etapa en ocasiones pueden llegar a ser un mal consejero, que de la mano con la mentalidad abierta y experimental que tenemos los millennials tiene como resultado la experimentación con dichas sustancias, claro está que de la experimentación a la adicción solo un par de alucinaciones hay.

Cuando estamos en la universidad nos creemos los reyes y reinas del mundo, sentimos que todo podemos lograrlo, que el mundo es nuestro; y bien yo suelo pensar que experimentar es parte de la vida y no me parece que este fallando en eso.

Sé que como yo muchos más lo ven de esa forma, y así mismo es como llegamos al consumo de la marihuana, éxtasis, LSD u otras sustancias que existen en el mercado ilegal; por curiosear y experimentar, por querer saber que se siente en nuestro cuerpo con “eso” que tanto han satanizado.

¡Par de plones y sale!, mézclela con milo que sabe mejor, solo un par de pases y ya, medio papelito porque uno nunca sabe, una pepa para la rumba y sin fin de frases alusivas a este suceso.

No crean, también hay miedo y ansiedad de por medio, por saber que voy a sentir y como voy a reaccionar. La marihuana te puede poner creativo, activar los sentidos, generar sueño y claro te puedo abrir el apetito, los LSD te pueden hacer alucinar y un sin fin de reacciones podemos tener bajo el efecto de estas sustancias.

A quien le guste, se queda, y a quien no se marcha tras su primer y único acercamiento, el de experimentar.
Este primer encuentro puede ser o no, más que suficiente para encontrar un gusto o un método de aislamiento o relajación ante las situaciones caóticas que podemos estar viviendo ya sean por lo académico, laboral, familiar o sentimental; o simplemente puede un ser un encuentro que se quedó en la fase de probar y desechar.

En lo personal pienso que el estado tiene una tarea dura para encontrar métodos o alternativas más extravagantes, recreativas y lucrativas y hacer que ese 4.6% no incremente sino que disminuya.

Si se trata de experimentar no le veo el mal, ¡pero ojo! Que todo en exceso hace daño, así como el tabaco y el alcohol.

 

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