Querido ex muy-mejor amigo

Querido ex muy-mejor amigo

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Te escribo porque no tengo otro medio para decirte que ayer la basura pasó por el par de testículos que te cortaron. Lo primero que hicieron fue prenderle fuego a la bolsa porque todavía tenía uñas de tu novia.

Demás, quería recordarte que la hombría que poseías ya hace parte de los mitos latinoamericanos. El ímpetu que resaltabas cada que te ponías saco y corbata y todo el mundo te admiraba. Valiente y respetado me decían, ahora un pobre tonto dependiente de la opinión de una mujer que ni siquiera es su madre, pero espera ser la tuya.

¿Qué paso con la determinación con la que te expresabas? Con objetividad y argumento, crítica y análisis hasta para invitar a comer un cholao o una de esas salchipapas frente a las canchas panamericanas. ¿Recuerdas lo armonizables que eran los momentos que compartíamos? Siempre iniciábamos la jornada sentados sobre un andén y terminábamos saliendo a comer o a cine, sacando plata de donde no teníamos, todo por no dejar de compartir lo que para nosotros era una amistad Brother N Sister. Pero decidiste arriesgar mi seguridad un martes a las 10 pm abordando el MIO por evitar una mala mirada de Jenny. Hasta allá llegó tu cobardía.

A mí no me interesa recordarte lo buen amigo que eras. Claramente olvidaste el significado de lo que fuimos y lo que construimos con regaños, apoyos y jornadas de The Hobbit y The Hunger Games. ‘Soy orgulloso’ como grito de guerra y ahora ni para arrastrar la disculpa. Tampoco quiero cobrar comisión por los trabajos que te ayudé a redactar y la autoestima que ayudamos a forjar mutuamente; a la larga éramos el desahogo y el consejo cuando lo necesitábamos y no teníamos horario para dejar de hablar. Para eso pagué las gomitas que me comía en el negocio de tu familia que por cierto, vio con objetividad mi llamado de atención a tu falta de carácter.

Lo anterior lo escribo porque te convertiste en un completo pendejo. Porque ahora que eludes el orgullo que forjó tu carácter, disuades la responsabilidad y las miradas fijas por meterte debajo de la falda de tu novia. Porque la decisión que importa es la que ella vocifera y si ella no está de acuerdo, no vale la pena. ¿Qué dirían los maestros que vieron tu determinación como una de tus mayores virtudes? Con seguridad, bajarán la mirada en risas cuando te vean pasar o se atrevan a saludarte. La correa de perro que llevas es pesada, tiene plumas y lentejuelas y no lo notas. De abogado te gradúas y las cualidades que requiere el cargo no sirven ni para terminar de acusar a Uribe o a los Nule.

Sin embargo, la culpa no sólo es de ella, sino tuya. Más tuya que nunca. Ella marcó la línea y vos decidiste limitar tu círculo social porque ella es incapaz de mirarse a un espejo y aceptar que es suficiente para vos. Porque en cinco años de amistad forjada desde el chancuco hasta los desplantes, ella concluyó que soy el motivo para distraerte cuando fui yo quien apoyó su huida romántica y cerró las persianas para que nadie viera nada.

Para concluir, debo decir que esperaba mayores cosas de una persona como vos. Todas las cualidades para desempeñar un cargo tan importante como el ser un ‘muy-mejor amigo’ pero opacado por el temor de la soledad y el prejuicio. A ella le digo, quiérase un poquito.

 

Escrito por Lady Johana Ospina   @LadyOspinaV

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