El tiempo y sus angustias

El tiempo y sus angustias

 

Camino. Cuando cruzo un supermercado se me antoja comprar algo de comer.  Pienso en un tentempié pequeño, y decido que el producto que quiero lo puedo conseguir en los estantes que se encuentran al lado de las cajas registradoras. Me decido por unos tic-tac, imagino que la condensada descarga de azúcar me vendrá bien.

Tit-Tac, Tic-tac, el tiempo corre y en medio de su transcurrir nos preguntamos mil veces si lo que hacemos se puede denominar “correcto”, pero ¿qué está bien y qué está mal?, extremos siempre permeados por la ansiedad de ser breves en el tiempo.

Ahora hago fila. Hay muchos productos: dulces, galletas, paquetes, pero no están solos, vienen acompañados de revistas y también es un espacio donde converge toda clase de libros de autoayuda.

Si son buenos o malos no viene al caso, además que tire el primer libro, no muy grueso por favor, aquel que no haya caído alguna vez en las páginas de uno de estos, porque, aceptémoslo, a veces es bueno leer textos con una sobrecarga de esperanza, cuando tanto nos cuesta entender esta extraña vida a la que hemos sido arrojados sin manual de uso, mientras el tic-tac de los relojes no deja de recordarnos nuestra condición mortal.

Decido hojear los libros, “Gente tóxica” se llama el primero que miro, con el que voy a aprender a relacionarme sanamente, al identificar y tratar a las personas que me complican la vida; otro se titula: “Sí puedo y es fácil, que me va a permitir  atraer todo lo que sueño y hacerlo realidad; me entusiasmo y sigo con “La magia del orden”, que me va a dar herramientas para ordenar la casa y también mi vida; pero si lo que necesito es sanarme, podría optar por “Sanación con cristales”, que viene acompañado de una frase mística: “Ningún camino será equivocado si se elige desde el alma”, ¿Qué?

“Siga”, repite una cajera varias veces. Dejo el libro en su lugar y camino hacia la caja batiendo el producto a modo de maraca, cuando veo un maní con uvas pasas que se anuncia como una opción nutritiva: bajo en grasa, libre de colesterol y grasas trans, y sin conservantes.

Tomo el paquete de maní, quizás influenciado por los libros que acabo de hojear o de pronto fue una elección que tomé desde el alma.

Tit-Tac, Tic-tac, el tiempo no para de correr.

 

Autor: Juan Manuel Rodríguez Bocanegra

@Vieleicht  

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