¡No, señor alcalde…!

No es dándole armas a las personas que el señor alcalde llama “buenas” como nos vamos a liberar del ambiente de violencia que agobia a la ciudad y a Colombia.

Cerca del hospital Psiquiátrico, por una avenida que seguramente el alcalde transita con alguna frecuencia, se puede leer un graffiti que nos debe hacer pensar –si es que quedan pensadores en esta sociedad que eliminó la razón-, “las victorias de la violencia son derrotas para la vida”.

Frente al alcalde y personas que piensan como él queremos tener la libertad de pensar “en contra-vía”. Queremos tener la libertad de desconfiar de unas soluciones que en vez de comprometer a todo el país en un gran movimiento de reconciliación y solidaridad, busca involucrarlo en soluciones de guerra.

Como si ya no fueran suficiente los treinta y seis mil asesinatos anuales en Colombia, cometidos porque nos odiamos, el alcalde de Cali propone armar a los “buenos”, a armarse para autodefenderse, siempre se dará la oportunidad de matar a alguien, por eso, dicha propuesta siempre será una decisión lamentable y en contra de la razón, porque pone en peligro la vida, derecho fundamental.

Armarse para defenderse de los antisociales es el reconocimiento de la incapacidad de nuestras autoridades para protegernos, entonces, los gobernantes nos están dando la licencia para matar, como si el hecho de “ser buenos” nos impidiera ser asesinos.

No puede existir una paz verdadera, si ésta se construye sobre muertos, si se hace eliminando a nuestros enemigos, si nace cuando se elimina al que piensa diferente…

Queremos un gobierno que en vez de invertir en armas, invierta en salud, en vivienda: un peso que se gaste en la adquisición de armas, es un peso menos para la inversión social. ¿Por qué en vez de proponer las famosas cooperativas “Convivir” par defendernos de los guerrilleros, no proponemos y apoyamos cooperativas para erradicar la pobreza y la miseria de raíz? Las raíces son suficientemente conocidas: desempleo, falta de vivienda, de salud, de oportunidades para estudiar y progresar.

Es una mentira afirmar que las armas le van a devolver la paz a la patria; rechazamos que como salida a la violencia se creen nuevas posibilidades de violencia.

Necesitamos personas de buena voluntad e inteligencia que pongan herramientas de trabajo donde hay armas.
Que pongan instrumental para la salud donde hay fusiles.
Que pongan libros de estudio donde hay bombas.
Que pongan música donde hay sonidos de guerra.
Que pongan alabanzas y aplausos donde hay maldiciones.

Necesitamos personas sabias y humanas que en vez de levantar más cuarteles, construyan escuelas, universidades, estadios, hospitales, teatros, templos y fábricas.

Comments

comments