¡Se lo cuido patrón!

¡Se lo cuido patrón!

Carolina Murga http://www.flickr.com/photos/24837966@N00/226303717

¿Recuerda cuando pagaba propinas solamente a los meseros en los restaurantes o de pronto cuando le llevaban en un carrito las bolsas de las compras en el  supermercado? Bueno, ahora si anda en su carro o moto y desea parquear en cualquier parte de la ciudad aparecen de la nada como magos unos señores que aseguran cuidar sin distracción su vehículo.

Si se va a demorar o va muy lejos del lugar seguramente no habrá problema en que alguien le eche un ojito al carro, pero cuando usted se baja solo por un par de minutos o está casi que al lado siendo usted directamente el  “guachimán”, le exigen estos personaje que les tiene pagar porque se creen dueños simbólicos del pedazo de calle donde reposan las llantas del vehículo. Peor aún, hay algunos que andan con recibos y ya tienen tarifas fijas de $2.000 o $3.000 la hora, y si fue de los que rumbeó en la pasada Feria de Cali le tocaron recibitos hasta de $5.000.

No es garantía que un señor bajito y gordito dotado de un trapo rojo en su hombro y una especie de bolillo casero cuide su vehículo, más cuando hay docenas de éstos parqueados a lo largo de una cuadra de 50 metros y su rango visual no alcanza para tanta vigilancia. De todas maneras la gente en labor de buenos ciudadanos les da una propina convirtiéndose en un deber moral que no está escrito pero… “que pena o que pesar con el tipo” o “si no le doy me la arma, que miedo”. Es un círculo vicioso que tiene sus raíces en el desempleo y la falta de oportunidades para estas personas.

No importa si a donde va hay parqueaderos exclusivos del lugar porque siempre estarán estos señores, algunos charladores y simpáticos, otros que exigen propina con mala actitud y en ocasiones con insultos. Eso sí, nunca olvide salir con más o menos $5.000 diarios en monedas para cumplir con su “deber ciudadano”.

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