Al límite de la paz o la guerra

Al límite de la paz o la guerra

al límite de la paz o la guerra

El país volvió a escuchar las bombas, el conteo de muertos y el desplazamiento de campesinos y se conmocionó de nuevo, de cualquier forma los simpatizantes o no del proceso de paz, habían percibido la ausencia de guerra, entonces, ¿por qué el proceso tiene tantos detractores?, la respuesta, son las heridas abiertas.

Desde el atentado de las FARC en el que asesinaron a 11 soldados en el Departamento del Cauca, se avivó la llama de odio que pulula entre los detractores del proceso de paz, y el discurso del terrorismo se escuchó prontamente. Entonces, muchos nos preguntamos, ¿por qué la torpeza de las FARC? Y las respuestas llegaron a ser inauditas, se terminó acusando la responsabilidad al propio ejército.  Argumento inentendible, mucho menos en una coyuntura como la que atraviesa el país, con una polarización evidente. El odio acumulado en la nación colombiana en contra de las FARC es tal, que en momentos se demuestran momentos de esquizofrenia nacional, a tan solo una semana del hecho en el Cauca, el ejército en un operativo dio de baja a 26 guerrilleros, y Colombia celebró con bombos y centellas su muerte.

Una guerra se termina cuando vences al enemigo o cuando negocias con él. Sin embargo, en una negociación se necesita de dos, no puede una parte intentarlo todo y que la otra no haga absolutamente nada para lograr la paz. Desde que inició el proceso de paz con las FARC, estas no han demostrado su intención de paz más allá de su discurso trasnochado, su torpeza le ha demostrado a Colombia que osan creer que el país les debe algo, que han luchado y que merecen recompensa, que se debe preguntarles si quieren o no pagar por sus delitos, si han traficado, y si por algún motivo, querrían o no firmar la paz. Y a pesar de los mil errores del gobierno, su apuesta es clara, su intento es la paz.

Un cese al fuego bilateral requiere condiciones de confianza y las FARC no las dan, cada error de la guerrilla lo debe asumir y acondicionar el gobierno para poder continuar, y eso Colombia no lo acepta. Cada vez se hace más difícil defender un proceso impulsado por una sola parte y golpeado por la torpeza de la otra. Al final, Colombia se ha acostumbrado a vivir en medio del conflicto armado, sobretodo la urbe, a quien no le cuestan los muertos, no los sienten, razón por la cual en un momento dado pedirán que se acabe el proceso y que sigamos viviendo en medio de las balas.

De manera que si buscamos la paz, se requiere voluntad de las partes, de lo contrario se debe asumir que no existen condiciones para conversar y el Estado debe asumir sus deberes constitucionales para proteger a su población, y eso no es pedir la guerra desde un escritorio, es afrontar la realidad. Ahora bien, cabe resaltar que la paz depende en gran manera de la guerrilla, son ellos quienes deben asumir posiciones reales en un ambiente abierto al dialogo que ha propuesto el presidente Santos, creo que atraviesan por un momento histórico y que su torpeza no les permite ver que deben asumir sus responsabilidades.

@Lgrdelarosa

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