Aplausos al Referendo

Aplausos al Referendo

El 24 de febrero de 2007, en un acto histórico —pero poco pronunciado por los grandes medios— en el que se reunieron 32 organizaciones cívicas y ambientales de todo el país, se inició el proceso de recolección de firmas que busca crear un referendo con miras a modificar la constitución para que el agua sea elevada a la categoría de derecho fundamental y bien común de los colombianos.

El objetivo, recoger más de un millón y medio de firmas que legalizaran la propuesta. Y aunque varios testimonios de recolectores de firmas cuentan de personas que los miraron con desprecio, y otros que los tildaron de guerrilleros (como suele suceder en Colombia con cualquier iniciativa que suene a diferente), se recogieron 2´044.267 de firmas que fueron entregadas a la registraduría, en un acto simbólico donde todo era azul, donde todo significaba agua.

El referendo ha creado ciertas suspicacias, como lo denunció Julio Sánchez Cristo en la W, debido a ciertas personas que atacaban la propuesta vía chat, pero no hay duda que quizá sea la iniciativa más admirable de los últimos años.

En un país donde el congreso legisla para protegerse de sus propios pecados, en un país acostumbrado a que sus prácticas políticas y sociales están medidas por la muerte y la corrupción, una iniciativa de este tipo es prueba de madurez, de pensamiento a futuro, es también una forma de visibilizar el problema de 10 millones de colombianos que no tienen agua potable, y no es una medida de izquierdas o derechas, es una medida que trasciende porque a la hora de tomar agua no importa el partido, no importan las creencias. Y fundamentalmente, el referendo por el agua es una forma de vincular a la sociedad en el problema y de este modo no seguir dejando en manos de unos pocos las soluciones que necesita el país.

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