Catherine, eso fue un salto en falso

Catherine, eso fue un salto en falso

catherine eso fue un salto en falso

 

Catherine Ibargüen es una excelente deportista, es la campeona de la liga diamante y la favorita para traer el oro olímpico a nuestro país en triple salto, estas características son suficientes para que sea la abanderada de nuestro país en los olímpicos y hasta hace un par de días lucía como la clara elegida.

El Comité Olímpico Colombiano y la empresa Claro crearon un concurso que mediante votos elegiría al atleta que tendría el honor de llevar nuestra bandera; los opcionados son 7 diferentes deportistas, cada uno talentoso y merecedor en su propio rubro; entre estos Catherine y Mariana Pajón, tal vez las de mayor reconocimiento.

Sin embargo una nube negra se poso sobre este proceso cuando Catherine de manera sorpresiva publicó en Instagram, que como resultado del monopolio que tiene el Comité Olímpico Colombiano con Claro, y dado que ella es patrocinada por Directv, no sería la abanderada. La crítica es bienvenida y abre una conversación que se debe tener sobre la influencia de los intereses económicos en el merecimiento, pero también da una pésima imagen de la atleta, al menos a mi parecer.

Los otros 6 candidatos son igual de merecedores; deportistas incansables cuya posible elección el día Miércoles ya quedó empañada por las declaraciones de Catherine. No defiendo de ninguna manera al Comité Olímpico o a Claro, pero sí creo que adelantarse a los hechos y escribir sobre monopolios e injusticias no es la manera para tratar estas situaciones.

Jossimar Calvo regresará de Turquía con 6 medallas, eso también lo coloca como un obvio favorito a ser el abanderado. Entiendo la desazón que inunda a Ibargüen, pero lo que no comparto, es la manera como decidió comportarse, hay momentos y hay situaciones que deben ser tratadas con más delicadeza.

Su acción da a entender que ella ganó el voto pero no será elegida por quien tiene como patrocinador, lo que de por si deslegitimiza la elección de cualquiera de sus compañeros, pues se entenderá que se lo ganaron de repechaje, y a ningún atleta le gusta ser la segunda opción, su instinto es ganar.

El comité se pronunció y dejó en claro que el abanderado será quien más votos reciba, pero el daño ya está hecho. Si el elegido no es Catherine, la organización y el atleta ganador quedarán con un estigma, una mancha de injusticia y monopolio que será complicado quitarse de encima.

Si hubo o no injusticia es posible que no lo sepamos, pero responder en caliente a un tema tan espinoso, especialmente antes del anuncio, es una situación lamentable que deja a una de las grandes atletas de nuestro país como una perdedora resentida.

Ibargüen es campeona mundial, es medalla de plata de los Olímpicos anteriores y es posible que gane el oro en estos próximos juegos. Es una mujer brillante con un carisma impresionante y merecedora de mucho más que cargar una bandera, simplemente hubiera preferido que hubiese manejado mejor su frustración. Este al menos para mí fue un salto en falso.

 

Autor: John Alex Reyes
Twitter: @alexreyes73
alex reyes

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