#Clavitorial Ed. 100: La corrupción

El problema de siempre, ahora de moda

Los de El Clavo apoyamos cualquier acción que contribuya a disminuir la corrupción. Por eso nuestra sede es punto de recolección de firmas para la Consulta Popular Anticorrupción liderada por la Senadora Claudia López. También por esa razón, desde hace muchos años apoyamos el No a la cultura del atajo promovida por el profesor Antanas Mockus. Muchos de los artículos que hemos publicado, -incluso en nuestros otros medios-, han sido sobre el tema de la corrupción como uno de los principales problemas que tiene nuestro país y el mundo entero que, por cierto, ha estado más expuesto luego de sacar a las Farc y sus actos terroristas de la agenda mediática.

Cuando revisamos hechos históricos de Colombia y el mundo en general, nos encontramos con corrupción, negociaciones y transacciones en dinero y bienes que se terminan corrompiendo por querer sacarle provecho particular. Es un tema de querer tener más en menos tiempo, de jugar con las necesidades de los demás, de ponerle precio a las personas, pero lo que es peor: es un tema que muchos perciben como normal y que lo aceptan, por eso su rechazo es cada vez menor.

Los medios de comunicación y las redes sociales, al exponer las denuncias y temas relacionados con la corrupción, han logrado que la problemática sea más visible y evidente, pero también generan que muchos lo vean como algo natural y que “todos seamos corruptos” como lo mencionó en una audiencia en el año 2011 el empresario Miguel Nule al referirse a la problemática en cuestión: “la corrupción en Colombia, como en cualquier país del mundo, es inherente a la naturaleza humana”. Tal vez la principal dificultad que tiene la lucha contra la corrupción es que lo veamos como normal, que el rechazo social ante este flagelo esté desapareciendo.

Muchos quieren combatir la corrupción con leyes, normas, órganos anticorrupción, que son necesarios, pero no son la solución. Si fuera por las leyes, Colombia sería un paraíso, en el caso que se cumplieran. Este problema
no es exclusivo del sector público y de los políticos. Opera bajo nuestra complicidad, hace parte de la cultura y lo hemos aceptado. Desde El Clavo rechazamos la corrupción y cualquier acto que genere que los recursos que son para invertir en los colombianos terminen desviados, y estamos convencidos que así como somos parte del problema también lo somos de la solución. Con nuestro ejemplo hacia los demás, principalmente hacia los niños, podemos empezar a cambiar la cultura del “todo vale” y disminuir un problema global que empieza por la falta de valores y principios como la honestidad y la transparencia. La cultura se modifica, tenemos mucho por hacer.

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