#Columna: 20 años después del elefante

#Columna: 20 años después del elefante

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El año de 1996 será recor­dado como uno de los más convulsionados de la política colombiana. Era apenas 22 de enero, cuando el exministro Fer­nando Botero Zea, hijo del célebre Maestro Botero, investigado por la infiltra­ción de dineros del “Cartel de Cali” en la Campaña Presidencial de Ernesto Samper, mejor conocido como proce­so 8.000, confesó que el Presidente Samper sí sabía. A partir de ese momento las calles se llenaron de estudiantes que, indignados, salimos a protestar contra el gobierno alre­dedor de una sola consigna, “¡Samper Re­nuncie!” Y un símbolo, el elefante que se metió a la sala y nadie lo vio entrar. La Revista El Clavo es hija de esa generación de estudiantes.

En 1998 llegó a la Presiden­cia Andrés Pastrana, el candi­dato derrotado en 1994, reivin­dicando ser la principal víctima del 8.000 y con un mandato de es­peranza en la paz con las FARC, después de exhibir en campaña una foto de una reunión suya con el comandante alias “Tirofijo” por­tando el reloj con el logo de Pastrana.

De esta forma, en 1999 inició el proceso del Caguán, el cual tras tres años de altiba­jos y conversaciones que no llevaron a nada, terminó en 2002 cuando Pastrana canceló unilateralmente las negociaciones en febre­ro después del secuestro de una avioneta por parte de este grupo guerrillero. Como conse­cuencia del fracaso del Caguán, en 2002, los colombianos en retaliación, llevaron a la Pre­sidencia a Álvaro Uribe Vélez, quien cabalgó en el desprestigio del proceso, prometiendo la derrota militar de los subversivos.

Por los mismos años, avanzaba en el país el fenómeno paramilitar, surgido de las auto­defensas de Carlos Castaño, y el cual, bajo la excusa de que tenían que defenderse de las guerrillas ya que el Estado no lo hacía, generó decenas de masacres, homicidios selectivos, despojos de tierra, y miles de desplaza­dos. Finalmente se consolidaron con un “ejército” de políticos al servicio de estos grupos, que llegaron a tomarse concejos, asambleas y por último el 30 por ciento del Congreso.

En 2006, tras un escan­daloso proceso de reforma a la Constitución para permitir la reelección, el Presidente Uribe logró reelegirse casi sin oposición. Sin embargo, su segundo periodo fue empaña­do por una nueva serie de escándalos, entre los que sobresalieron las chuzadas a decenas de personalidades y los falsos positivos. Así, tras un intento fallido de hacerse elegir por tercera vez en 2010, Uribe tuvo que pasarle la posta al hoy Presidente Juan Manuel Santos, quien se enfrentó a un movimiento de in­dignación ciudadana con los escándalos del Gobierno, llamado la “ola verde” y que fue encabezado por Antanas Mockus, el cual in­fortunadamente no cuajó en las urnas.

Tras su elección, Santos inició una serie de políticas opuestas a las de su mentor Álvaro Uribe, empezando por el inicio de las con­versaciones con las FARC, hecho que ha sido hasta hoy el principal tema que rige la agen­da pública y causa la polarización que llevó a la reelección de Santos y posteriormente la derrota del plebiscito por la paz.

"Esa generación de indignados del 8000 ha sobrevivido y sobrevive hoy a los mismos te­mas: la búsqueda de la paz, de la justicia para tantos crímenes de todos los bandos"

Así las cosas, 20 años después del elefante, esa generación de indignados del 8000 ha sobrevivido y sobrevive hoy a los mismos te­mas: la búsqueda de la paz, de la justicia para tantos crímenes de todos los bandos, la pola­rización entre una Colombia de pensamiento liberal y una más conservadora, donde las posiciones de centro son estranguladas, y por supuesto, con el escándalo de turno en Palacio de Nariño, esta vez el de los hackers. Esperemos que ahora que aquellos jóvenes empiezan a tomar el mando del país, en los próximos 20 años logren cambiar la agenda pública del país.

Por: Luis Hernán Ocampo

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Director de la firma Citipublics de estrategias y soluciones a los Asuntos Públicos fundada en 2011. Profesional en Finanzas y relaciones Internacionales, con estudios de Maestría en Gestión Urbana. Tiene una trayectoria de 16 años asesorando campañas políticas y de 9 años en cuerpos legislativos como el Congreso de la República y el Concejo de Santiago de Cali.

 

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