#Columna: “¡Es que yo no soy creativo!”

#Columna: “¡Es que yo no soy creativo!”

 

creatividad

Cada vez que comienzo una conferencia, cur­so, taller, etc., alguien aparece con esta pre­gunta me siento como Yepes con la gente pre­guntando que si fue gol. Habitualmente mi respuesta es muy di­plomática y adulta pero como esto es El Clavo seré sincero: “carajo sí lo eres, ¡Sí ERES CREATIVO!”.

Veamos algunos ejemplos:

Cuando le estás ‘cayendo’ a alguien agudi­zas tu capacidad de análisis y buscas pistas e indicios para saber cómo ‘caerle’ y con qué argumento ‘tramar’. También pasa cuan­do sales de tu casa y tienes que decidir qué ruta tomar. Lo mismo sucede cuando te vas a vestir pensando en el día y cómo sacarle el máximo provecho a la poca ropa que hay en tu clóset, (o a la mucha ropa que nunca es suficiente, o a la que está limpia). Igualmente cuando estás jugando algún deporte como el fútbol y tienes que tratar de anticipar los mo­vimientos del otro equipo y sobre esa base decidir qué hacer.

Todos somos creativos de una mane­ra u otra, por supuesto no somos Da Vinci que era matemático, escultor y pintor, pero ¿qué se podría esperar? nosotros sí somos terrícolas. En cada cosa que hacemos hay una mane­ra de expresar la creatividad la cual finalmente es encon­trar maneras diferentes de solucionar problemas con los mismos recursos que tienen los demás mortales. Por ejem­plo, dicen las malas lenguas, que la bandeja paisa, nuestro insigne plato nacional, fue construida desde la pobreza para que los pobres arrieros no se fueran a desnutrir en sus largas jornadas. ¿Qué hi­cieron las señoras paisas de esa época? pues echar mano de lo que había por ahí dentro de sus limitaciones: arroz (comida barata), fríjoles (comida barata), carne molida (nun­ca sabes qué calidad de carne es), chorizos (tampoco sabes qué te estas comiendo), huevo (proteína barata) y con eso armaban lo que en el Valle llamamos ‘fiambre’.

Ahora viene la pregunta: ¿cómo ejercita­mos la creatividad? Sencillo: viviendo, es­tando sometidos a estímulos todo el tiempo (ojo que no estoy diciendo que nos vayamos a fumar un porro o a meternos una bote­lla de aguardiente). Con que apaguemos el celular un rato, caminemos por la ciudad, hablemos con gente que nos pueda contar sus historias, vayamos a cine (del bueno y del malo, nada de creernos críticos de cine-arte pagando boletas a 3.500 pesos, no seamos posu­dos), es suficiente.

Además los recursos para inspirarse están más cerca de lo que pensamos: en los supermercados dejan leer las revistas y no cobran, en inter­net podemos encontrar muchas películas gratis en páginas como YouTube, al igual que música rara en Spotify y libros gratis en otros sitios web (no piratas, pilas). Cuanta más información de calidad le metamos a nuestro cuerpo (no sólo en la mente) más capacidad de crear tendre­mos, es decir, es como si tuviéramos una caja grande llena de herramientas, con ella sería más fácil hacer las cosas que si sólo tuviéra­mos una navaja suiza (no hacer comentarios sobre McGyver gracias).

Entonces dejen la lora pensando que por qué no son pintores, músicos, diseñadores y no son creativos. Vivan, llenen la maleta de experiencias para que puedan construir ca­minos nuevos, porque si siguen pegados a lo que todo el mundo se pega, ¿cómo van a tener herramientas diferentes?

Autor: 

Lobsang Salguero

@Lobsangsalguero

lobsang-salguero-director-de-surco

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