Columnas de opinión   

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Entre la línea de la crítica y el juzgamiento

 

Las columnas de opinión son extrañas. Como su nombre lo indica no son más que eso, la opinión de quién la escribe y, a diferencia de la noticia, están cargadas de subjetividad, a veces venenosa, con la que se invita a las personas para que adopten, evalúen o critiquen un punto de vista en particular.

Presentan un problema y es que muchas veces buscan, sin quererlo, la confrontación, pues la opinión siempre caminará por una delgada línea con la posibilidad de caer en la crítica por un lado y el juzgamiento por el otro.  De seguro algunos de los lean la opinión del autor, se sentirán más ofendidos que si les hubieran mentado la madre.  Para evidenciar esto, sólo es necesario ver la sección de comentarios de cualquier columna de opinión, donde se evidencia más bien un despilfarro de bilis que de críticas y/o comentarios.

¿Y si en vez de las columnas de opinión debería existir un formato que le apuntara a narrar historias? como los Articuentos del escritor español Juan José Millás. Al enfrentarnos a una historia cada uno tomará lo que considere importante y le dará a lo narrado, de acuerdo a sus recuerdos y emociones, un significado propio; por eso las historias son el vehículo de comunicación más apropiado para llevar a las personas a actuar de determinada manera, sin que sientan que les estamos dando una orden o imponiendo un punto de vista.

La opinión puede verse entonces como una cómoda trinchera desde donde disparamos cualquier cantidad de ideas sin necesidad de hacernos cargo de ellas.

La opinión tiene una directa relación con tener la razón o estar -como se dice coloquialmente- convencidos.   ¿Cómo carajo llega uno a creer tener la razón si lo que lidera la vida es la incertidumbre y lo que era hace un momento al siguiente instante ya no lo es?  ¿Qué da pie a que uno, en un momento determinado, piense que posee la verdad absoluta respecto a un tema?  ¿A partir de qué edad sentimos la dañina necesidad de tener la razón?

Tal vez lo mejor sea andar por la vida creyendo saber nada, comer callados, guardarnos varias opiniones y más bien regalar historias.

Esto no deja de ser otra columna de opinión, otra posición con la que creo tener algo de razón ¿usted qué opina estimado lector?

 

 

Autor: Juan Manuel Rodríguez
Twitter: @Vieleicht
juan manuel rodríguez

 

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