Cómo hacer un levante y no morir en el intento

Cómo hacer un levante y no morir en el intento

Si por algo hemos sufrido los hombres en todas las etapas de nuestras vidas, es por las mujeres. No porque algunas nos la “hicieron”, sino porque nunca supimos cómo acercarnos a una mujer que nos gustara de una manera tranquila, clara y que nos dejara bien parados.

La época del jardín en donde usted le hacía la vida imposible a esa niña de sus sueños como muestra de que estaba “tragado” ya se acabó; ahora toca aprender cómo se hace para conocer a una nena bonita y no morir en el intento.

Hay muchos escenarios en donde se puede quedar mal parado, si uno no se atreve con estilo y confianza. Yo he presenciado cómo miles de nuestros compañeros de género han sido rechazados de muchas maneras y en diferentes lugares (discotecas, universidad, buses, trabajo), por mujeres que tienen toda la razón al ver llegar a un sujeto que se cree un galán de telenovela  y termina siendo un galán de corregimiento.

Yo no es que sea HITCH, (Especialista en seducción) pero le tengo 3 consejos verídicos y comprobados  para que usted  inicie una conversación convencido de lo que es, de lo que tiene  y después haga el popular “levante”.

  1. Contacto Visual: Esta es una señal inequívoca para saber si la mujer que le gusta va a copiar o no. Si las miradas se cruzaron, si mira más de lo normal, vaya al siguiente paso, la entrada ya está abonada. Si  el contacto visual no se da,  se complica la vaina, aborte la misión.
  2. La Entrada: Si usted ya abonó su terreno con el contacto visual debe ser directo, a las mujeres les gusta los hombres frenteros. Identifíquese y explique por qué se está presentando sin decirle que lo hace porque le gusta, sea agradable y conversador sin tirarse al agua en ese momento
  3. El Reencuentro: Si usted llegó hasta acá, va muy bien. El chiste de este juego es lograr el segundo encuentro, en donde usted va estar más tranquilo y ella menos prevenida.  Pero ojo, que la excusa para verse de nuevo no vaya a sonar forzada ni pretenciosa (así los dos sepan que las intenciones son otras). Si le gusta el deporte dígale que a usted le encanta trotar; si le gusta el teatro, dígale que usted tiene el lugar para ver la mejor obra.

Después de que siga a cabalidad estos tres pasos ya queda por su cuenta mi querido compañero.  Eso sí, cabe decir que el verdadero secreto para el “levante” es tenerse confianza pero no ser confiado, no hablar de plata, de carros, fincas y ser uno mismo. Pero más allá de los consejos va la recomendación más importante, si le dicen que no, entiéndalo, NO SEA INTENSO.

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