Cuento de hadas chiviado

Cuento de hadas chiviado

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A veces me siento y comienzo a pensar si alguna vez el sueño de alguna princesa podrá ser concedido por algún hada madrina y así sigo…

Recuerdo con nostalgia la época en que escuchaba noticias en la radio como mero juego infantil sin entender la mitad de lo que decían pero repitiendo casi al pie de la letra su contenido, lleno de historias tecnológicas, científicas, como el paso del cometa Halley, pero también repleto de cuentos políticos con sus respectivos personajes, fue así que se me enredaron los recuerdos del señor Belisario Betancurt con los de la toma del Palacio de Justicia, creía yo que había oído las explosiones de ese día por vivir cerca de allí, pero la verdad era que la casa en que yo estaba no tenía ventanas a la calle como para que esos sonidos se filtraran, sólo la luz entraba por las tejas de los amplios patios.

Estando un poco más grande, ya no tan niña, comencé a entender a destiempo quién era Pablo Escobar y todo lo que había hecho, pero seguía sin comprender por qué lo hacía, sólo supe que un día lo mataron y que un periódico sacó una edición especial para informar del suceso.

Años más tarde entendí alguito de lo que este señor representaba para el país, mi criterio empezó a formarse y podía escoger si estaba de acuerdo con quienes lo denominaban el Robin Hood de los pobres colombianos o el asesino desgraciado, como lo llamaban otros. En medio de este desarrollo de opinión propia resulté repartiendo volantes para la campaña presidencial de Ernesto Samper, puro trabajo de fin de semana para luego comprar ropa con la plata ganada, la cual tendría la suerte de mi propio parecer, se gastaría y se botaría.

Cuando me pude dizque denominar adulta me sentí cual comprador de producto de televentas al que le han vendido una cámara fotográfica de rollo haciéndole creer que era digital. Fui entendiendo poco a poco que en esta patria donde he vivido toda la vida no he tenido la oportunidad de conocer un presidente que no haya hecho o recibido favores para llegar a su cargo, para completar sigo enterándome de que difícilmente lograré algo sin palancas o padrinos de algún tipo, porque así como los narcotraficantes, de una u otra ciudad, y los grupos armados de indistinto origen meten mano en las elecciones de mandatarios, yo necesitaría mucha suerte personificada en alguna hechicera para que me diera un empujón y así poder llegar a donde quería.

De lo que esta princesa vive hoy no se puede hablar mucho, porque se teme y si bien es correcto hablar del pasado con nombres propios, comentar algo acerca de los reyes y príncipes presentes puede merecer un regaño inmerecido, eso en el mejor de los casos. Si te pones del lado de los campesinos estarás ofendiendo a los nobles y viceversa, por eso será mejor que te dediques a bordar y a tejer, sin mucho pensar, rezando para que algún caballero pintado de azul, montado sobre su caballo untado de blanco te rescate de un reino donde abundan las artes negras.

Al parecer la historia de esa patria fue firmada con nubes oscuras en aquellos días en que los dirigentes, quizás cayendo en la trampa de sus subconscientes eligieron a un ave carroñera y a una flor parásita como parte de sus símbolos patrios.

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