Cyber adicto al Agar.io

Cyber adicto al Agar.io

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Hoy en día es casi imposible no engancharse a algún juego para los dispositivos móviles. Con el pasar de los tiempos, los videojuegos han ido evolucionando de maneras extrañas, curiosamente esa “evolución” parece una involución, debido a gráficos de baja calidad y jugabilidad no muy concreta, pero que generan una increíble demanda, la cual concluye en innumerables descargas del software y una masificación colectiva de la puesta en práctica del juego.

Uno de estos juegos es Agar.io. Ayer, cansado de mi vida perfecta en Los Sims, de que mis únicas preocupaciones fueran que se me incendiara la cocina y de qué color poner el nuevo sillón que compré por 40.000 simoleones (Lo sé, llevo una vida de superficial y de excesos) quise invertir mi tiempo en un juego más sencillo y menos “aparatoso”, así que después de desplegar una lista de mini-games, di con ésta maravilla de la simplicidad: Básicamente uno controla una célula (la verdad es una burbuja, pero yo quise darle un toque más intelectual) la cual se desplaza alrededor de una pantalla en blanco.

Mediante el movimiento del mouse, nuestra célula debe ir alimentándose de pequeños glóbulos de colores que se encuentran esparcidos por el escenario; entre más comes, más grande te haces, pero también más lento. Conforme tu célula crece, puedes disparar masa (pedazos de ti) o dividirse en dos, tres, cuatro, y cuantos más puedas. Lo interesante es que no eres el único en el juego, no: hay miles de jugadores alrededor del mundo, por lo que se convierte en un “arcade online”, aunque también puedes formar grupos para facilitar tu desempeño.

Si tu célula es más grande que la de ellos, te los puedes “comer”, pero si el caso es el contrario, ellos te comen a ti. Encontrarás en el camino “virus” (burbujas con espinas) los cuales debes evitar para que no te hagan daño. ¿Cuál es el cometido del juego? Crecer, crecer y crecer. Aventurarse a jugarlo fue interesante, cuando menos pensé ya llevaba hermosas 4 horas tratando de ser la bola más grande y ahora, heme aquí, cabeceando de sueño, pero dándole a éste jueguito el crédito que se merece por haberme hecho acostar a las 3 a.m.

¡Ah! Y si quieren jugarlo como yo y ver la luz del sol asomarse por la ventana, recordándoles “Ya casi entras a trabajar” hagan  Click aquí para jugar

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