¿Dar o no dar propina?
Llegó la época de vacaciones y con ella algunos ‘problemas familiares’, tanto para los padres como para los mismos pelados, ¿ahora qué hacer o qué ponerlos a hacer? Si bien es cierto que mucho invertirán su tiempo en dormir y algunos se irán de mochileros, muchos otros les llega la hora de camellar en algún bar o restaurante, para así no depender del bolsillo de “los viejos” o incluso ayudarlos.
Ahora bien, los que hemos ‘meseriado’ sabemos lo bueno de esta experiencia y lo importante en que se convierten esos $2.000 que dejan los clientes como propina. Por tal motivo, resulta inquietante y hasta decepcionante que hace un par de semanas, el Representante a la Cámara, Felipe Barrios Barrios, haya presentado un proyecto de Ley, mediante el cual se elimine el cobro de propina voluntaria en las facturas, normalmente del 10%, que sirve para cubrir la tacañería típica del colombiano.
Su argumento es aparentemente válido, pues asegura que son bastante altos los costos que paga el consumidor en cada cuenta —16% de IVA más 10% servicio— y que además, la mayoría de establecimientos usa esta propina para pagar sus servicios públicos, vajilla, vasos y hasta lujos de los dueños, como sucede en el bar que yo trabajé.
Jugar al abogado del diablo en este tema es muy difícil, pues entre el gremio de los meseros, al cual pertenecen muchos universitarios, es claro que los salarios son muy limitados y que precisamente ese 10% es parte del ajuste con el que se cuadran los salarios. También es claro que Colombia no es un país muy dadivoso y que la gente no está acostumbrada a dar propinas, por eso no resulta tan malo que se le incluyan en la cuenta para que vayan aprendiendo.
Finalmente, sólo me resta hacerle un par de invitaciones al Representante Felipe Barrios Barrios. 1. ¿Por qué más bien no hace un proyecto de Ley para que las condiciones laborales de los meseros mejore? 2. Cuando algún mesero le preste un buen servicio, por favor no sea tacaño, ¡dé propina!
El colombiano debe educarse porque está muy mal acostumbrado a solo reconocer una labor pretenciosa. Quiero decir, una labor tan “sencilla” y humilde como lo es “meseriar” ▬ oficio que experimenté alguna vez ▬ merece igual reconocimiento y es digno de buena propina ▬ en el caso de un buen servicio por parte del mesero claro está. Hay algunos mediocres ▬. El mesero no solo es el que lleva la comida hasta la mesa sino que es la primera cara con la que se topa el cliente permitiendo entre éste y el lugar la comodidad necesaria para que un consumo respetuoso y económico se lleve a cabo y pueda volver a repetirse. Yo creo que el término “mesero” debería ya cambiarse porque la función del que lo ejecuta va más allá. Yo optaría por el merecido nombre de “Asesor gastronómico” por toda la inducción que uno recibe y le da a los comensales a la “hora del té”.
El trabajo de mesero es incluso muy ingrato porque el que paga literalmente los platos rotos es precisamente el que lo hace, y tiene que poner la otra mejilla ▬ si se es profesional ▬, sonreir y decir: “…Usted tiene razón. Que pena”. Ahí fue donde empecé a entender esa famosa frasesita de que “El cliente siempre tiene la razón”. Este si que es un trabajo sucio.
En fin, cómo no cobrar el servicio de asesoría gastronómica ▬ el 10% ▬ si toca hasta interpretar la jodida carta que en algunos casos los que la redactan parece ser que en vez de ayudar al cliente a elegir entre un plato y otro lo que hacen es confundirlo más, dejándole al acompañante de mesa (mesero) la tarea de la discusión.
Creo que nuestro amigo Felipe Barrios no ha meseriado en su vida y si lo hizo, fue uno de los que no permitió una cómoda estancia en el lugar. En parte si me gustaría que quitaran de las facturas el servicio del cual aquí hablamos ya que la tarea de un mesero sobre pasa los limites de la cordura y la paciencia. Debería estar más bien el la nómina junto con la del administrador. ¡El 10% es absurdo!
Att: Regulador