De la paz al secuestro: Un acuerdo que quedó en lo verbal

De la paz al secuestro: Un acuerdo que quedó en lo verbal

De la paz al secuestro

Si de minar la paz se trata, los principales protagonistas son quienes la pretenden (en teoría). El secuestro de Salud Hernández, la periodista de El Tiempo y corresponsal de El Mundo en Colombia, es una muestra de la fragilidad de los procesos de paz en el país, mientras se negocie con grupos que no han dejado sus actuaciones delictivas. Quizás, entre los elementos esenciales para la construcción de paz se encuentra la necesidad de cimentar los acercamientos en torno a la confianza entre quienes intervienen en el proceso, no solamente de parte del gobierno y las guerrillas, sino también con la ciudadanía. La ausencia de confianza, es el talón de Aquiles del actual proceso de paz con las FARC y seguramente el que viene con el ELN, la razón, es que los grupos guerrilleros se han dedicado a continuar con sus acciones delictivas y a negarlas, dinamitando así, cualquier intento de paz.

Tanto la guerrilla de las FARC como el ELN, son grupos armados al margen de la ley, y las principales acciones que firmaron su divorcio irreconciliable con la sociedad civil son el secuestro y el narcotráfico, precisamente porque delitos como el secuestro le han mostrado a Colombia el verdadero flagelo de la guerra, las FARC, evidenciaron su padecimiento en su mayor expresión…

Sin embargo, no se puede desconocer que en la actualidad se busca una salida negociada al conflicto y silenciar los fogonazos para pensar un nuevo país, hecho que parece estar cerca con las FARC, iniciando con el ELN y a punto de acabarse también con el ELN, por la sencilla razón de que la confianza que debe tener un proceso de paz ante la ciudadanía no es un favor, ni una dádiva, es una condición para el acercamiento entre las partes.

Al parecer, la periodista Salud Hernández fue secuestrada por el ELN en la zona del Catatumbo, cuando realizaba una serie de investigaciones relacionadas con cultivos ilícitos. Inaudito. Un grupo guerrillero que busca la paz, que tiene una agenda de negociación pactada con el gobierno colombiano y secuestre, destroza cualquier posibilidad, la comisión de un delito de lesa humanidad no es negociable. Cabe preguntarse ¿Piensa el ELN que el tránsito es de la paz al secuestro?

Por esta razón, los procesos de paz en Colombia son tan inconsistentes, casi indefendibles por el gobierno, la torpeza de las guerrillas es irrefutable, por un lado adelantan conversaciones y por el otro, hacen sus fechorías. Es la hora de la paz, realmente la apuesta de Colombia es sensata, pero esa, debe adelantarse bajo unas condiciones mínimas, de ser así, la paz sería más cercana a los ciudadanos y tendría el oxígeno suficiente para sobrepasar los altibajos propios de las negociaciones.

Lo delicado del asunto con Salud Hernández, no es por su pensamiento político, por el contrario, es porque es un ser humano que fue retenido en contra de su voluntad, y eso configura un delito, sea de izquierda o de derecha, colombiana o extranjera, le están vulnerando su derecho humano a la libertad, así como a cientos de personas más. Las FARC y el ELN han demostrado su incapacidad para lograr una salida política al conflicto, han asesinado a soldados, tienen menores de edad entre sus filas, siguen operando el negocio del narcotráfico y sobre todo, ostentan la negación como su bandera. Habrá que recordarles que la paz no hace escala en el delito, y que aun los defensores de la paz, se quedan sin argumentos ante su propia ineptitud.

 

Autor: Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa
Twitter: @Lgrdelarosa
luis gabriel

Comments

comments