Diatriba a la RAE: La lengua está en peligro

Diatriba a la RAE: La lengua está en peligro

diatriba a la RAE

Admito no ser fanático a las diatribas, sin embargo, siento la necesidad imperiosa de contender a la RAE antes de que ésta termine convirtiendo las palabras con que escribo en burdos remedos anglicados, puesto que es menester y el tiempo apremia.

El idioma español cuenta, actualmente, con más de 489 millones de hablantes, por ende, sobraría exigir respeto hacia él, aunque parece que su máxima academia transgrede este precepto, y de la manera más descarada. Cabe aclarar que esta tendencia a la desidia no es algo reciente —si bien, más grotesco e inverosímil—: incluso yo acepto haber utilizado estas profanas palabras llamadas anglicismos desde mucho antes de saber su procedencia, pues pululaban en las calles. Polvo parece haber quedado del portentoso legado de nuestro insigne filólogo Rufino José Cuervo; la bruma espesa del olvido parece haber desvanecido la memoria de sus Apuntaciones Críticas así como de su Diccionario, que parecía sujetar el idioma a la medida de ingeniosas reglas gramaticales, empero, quedó inconcluso, y, con él, su redención.

¡Ahí se manifestó la RAE, cual héroe de historieta americana! Salvo que a diferencia de éstos, no hizo nada, no hace nada…

No entendía cómo podían argumentar tal vejamen hasta que me encontré con que un día, en una entrevista, un filólogo colombiano decía que por más fea que fuera la palabra, si todos la decían tenía que ser aceptada. ¡Habrase visto! Si esta excusa llega a permear también la policía, ¡salgamos todos a robar! Si somos mayoría nos dejarán. Así pues, a éstas dos les quedará como anillo al dedo esta sentencia: Sirven para un carajo… Mala o buena, corrupta o íntegra, la ley es la ley y una autoridad no puede permitir que pasen por encima de ella; la RAE está en la obligación de evitar que esto pase, si no, ¿para qué están?

Ya antaño se hablaba con intrusos en el idioma y la RAE lo sabía, lo cohonestaba: Iba un “man” vistiendo un “bluyín”, cuando, de repente, cayó en un “cráter”. Fue sacado atado a un “arnés”, pero no fue atendido porque no tenía “carné”. Lo supe haciendo “clic” en la Internet. Al leerse con detenimiento se evidencia que la mitad de lo que conté fue escrito en otro idioma, mas como todos  lo dicen, lo vuelven a decir, y lo siguen diciendo, sin necesidad de responsabilidad alguna, la RAE ni en las curvas. Ni Houdini.

Defiendo mi idioma, por eso me niego a aceptar que tenga que ser postrado por otro. Me niego a cederle mi idioma nativo a uno extranjero. Me niego a dejar que mi español, el de El Quijote, sea invadido. Pero ése soy yo. Mientras tanto, a lo largo del tiempo la tecnología ha avanzado trayendo otras palabras, las más grotescas, sin duda.

Ahora la gente “tuitea” y “wasapea” todo el día. Ellos hacen eso mientras la RAE sigue dándoles vía libre. Todos felices, al parecer, excepto yo. Yo nunca voy a estar feliz ni voy a respetar una autoridad como ésa, que deja mi idioma morir y azuza el nacimiento de otro. Quién sabe cuál. Habiendo entrado en gastos, diría que el “Espanglish”.

 

Escrito por John Gamboa

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