Lo que le dijeron al hombre araña

Lo que le dijeron al hombre araña

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Para quienes no son seguidores del Hombre Araña, él no siempre fue un superhéroe. Cuando adquirió accidentalmente sus poderes se dedicó a la lucha libre ganar fama y dinero, sin importarle que la Policía persiguiera a un delincuente que pasó junto a él y al que pudo haber ayudado a capturar fácilmente con sus nuevas habilidades. Tiempo después ese mismo criminal mató a su tío, quien estaría vivo si el Hombre Araña hubiera intervenido en una situación que asumió como «responsabilidad de los demás». Y pensar que ese mismo tío fue quien le dijo que «todo gran poder acarrea también una gran responsabilidad»…

Frecuentemente también nos comportamos como un Hombre Araña primíparo, afanándonos por conseguir dinero y un elevado status social mientras el país se derrumba «por culpa del gobierno y de la guerrilla». Y aunque no podamos caminar por las paredes o levantar un bus (al menos yo no puedo), comparados con la mayoría de nuestros compatriotas, tenemos superpoderes porque hacemos parte de la elite privilegiada que puede estudiar en una universidad y aspirar a los cargos con poder de decisión para cambiar las cosas.

Según un estimativo del gobierno, se necesitan mínimo US$15.000 millones en inversión social durante 20 años para que haya paz en Colombia*. Garantizar que realmente se invierta bien ese dinero (¡y conseguir el dinero!) requiere que utilicemos nuestros superpoderes en la fiscalización ciudadana y en la ejecución de proyectos para el bienestar colectivo, ahora como estudiantes y en el futuro como profesionales.

Se necesitan de muchas manos para mejorar la vida de todos, pero debemos comenzar por asumir nuestra responsabilidad. Quizás si un único Hombre Araña logra inspirar a alguien a trabajar en lugar de sólo quejarse, miles de ellos trabajando juntos puedan hacer una diferencia.
•(Revista Semana Agosto 9 de 1999)

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