El agua es una chimba, reflexión para amarla y cuidarla

El agua es una chimba, reflexión para amarla y cuidarla

el agua es una chimba

Por Felipe Guevara
@felipe_guevara

Nosotros, los humanos, estamos conformados por aproximadamente un 70% de agua. Eso quiere decir que sin importar que actuemos como unos pendejos, más de la mitad de nuestro ser es el recurso natural más bello e indispensable de este planeta.

Además el agua cubre el 71% de la superficie terrestre, pero nuestro real acceso a ella es verdaderamente mínimo. Las cifras demuestran que usamos incluso menos del 1% ya que del gran total de agua existente, un 97.5% es salada y tan sólo el 2.5% es agua dulce.

Luego, reste el agua congelada en casquetes polares la cual es bastante y dicen por ahí que está almacenada —ni idea dónde ni por quién— y que asciende a casi el 30% del agua dulce del planeta, y pues. Lo demás que queda para el consumo humano hay que repartirlo entre la agricultura, el funcionamiento industrial y los usos domésticos.

Pero el agua no es exclusiva de la Tierra. De hecho es bastante común encontrarla en el sistema solar en forma de hielo y vapor. Incluso podría abundar en otras galaxias debido a que el hidrógeno y el oxígeno son dos elementos fáciles de encontrar en el universo.

El problema, para que no nos relajemos pensando que podemos enviar a alguien por un mandado de agua a otro planeta u otra galaxia, es que nosotros la necesitamos líquida y la tierra es la única tiene las condiciones precisas para favorecer la vida tal y como la conocemos, gracias a su tamaño, gravedad y cercanía con el Sol. De estar un poquito más cerca o un poquito más lejos del Sol no estaríamos aquí; o por lo menos no con esta forma tan bella que tanto cuidamos en los gimnasios, quirófanos y propósitos de fin de año.

Vengámonos un poquito más para acá, adentro del rancho…

Resulta que un informe de la FAO (Food and Agriculture Organization) dice que “uno de cada cinco países en vías de desarrollo tendrá problemas de escasez de agua antes de 2030; en esos países es vital un menor gasto de agua en la agricultura modernizando los sistemas de riego…” Pues también resulta que la sequía en Colombia dejó el año pasado una pérdida de 20.000 litros de producción de leche por día de sequía, veinte departamentos en alerta roja por incendios forestales, 117 municipios con desabastecimiento de agua, 10.000 hectáreas de cultivos echados a perder, 15.000 cabezas de ganado muertas sólo en La Guajira, y como si no fuera severamente escandaloso este recuento, en ese mismo departamento fallecieron además 15 niños de una comunidad indígena por desnutrición. ¿Seremos nosotros, el país de las tres cordilleras y los ocho centros hidrográficos, uno de aquellos países cagados y con el agua lejos en el 2030?

La conciencia necesaria para frenar los despilfarros de agua sólo llegará cuando ésta nos falte en casa, cuando nuestra cotidianidad huela a mugre por la falta del líquido. Mientras tanto sigamos celebrando que las multinacionales nos rompan el… suelo y sentémonos a ver cómo se seca la tierra comiéndonos una picada con chicharrón, bofe, lengua, costilla, chunchulo, y bajándolo con Coca-colita light. Pura vida.

¡Salud!

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