El arte como ausencia

El arte como ausencia

Juan LorzaU n sombrío pasaje del antiguo testamento cuenta la historia de una tribu que asesinaba a las tribus vecinas que no pronunciaban igual a ellos la palabra Shibboleth , que en hebreo significa espiga de trigo. Inspirada en ese hecho bíblico, la artista colombiana Doris Salcedo llamó a su última obra Shibboleth . Ubicada en la Tate Modern de Londres. La obra de Salcedo es una grieta que recorre los pasillos del museo creando una sensación que nos recuerda a Borges, “En las grietas está Dios acechando, porque las grietas no tienen fondo, son como la humanidad, sin fondo “.

La obra de la artista colombiana es una ruptura del sentido del espacio tiempo, en una búsqueda por cuestionar y generar nuevas dinámicas en torno al vacío y la materia. Ver las fotografías que muestran esta cicatriz que recorre el prestigioso museo, ver a sus visitantes saltando la grieta de lo que parece ser un terremoto, ver la herida y su relación dialéctica con el museo, son elementos que hacen de su escultura una propuesta novedosa, simple y con connotaciones fuertemente políticas.

Pero, ¿quién es Doris Salcedo? Es una bogotana que estudió Bellas Artes en la Tadeo y un magíster en escultura en la Universidad de Nueva York. Mi primer acercamiento a su obra se dio en el Museo de arte Moderno de Medellín (MAM), donde la artista alteró el sentido de objetos campesinos, como mesas de comer y armarios, llevándolos al museo. Los objetos sé sentían incómodos, como gritando el poema del desterrado, “siempre hay un mañana y un ayer, siempre una despedida y un volver, y es la misma historia que a menudo se repite, la de querer volver “. La obra me impactó mucho, había conocido a artistas colombianos tratando el tema del desplazamiento, pero ninguna obra me pareció tan directa y sutil.

Unos años después, recorriendo la colección artística de la Biblioteca Luis Ángel Arango, me encontré nuevamente frente a la obra de Salcedo. En una escultura desgarradora, Salcedo dobló camisas blancas de campesinos recién lavadas y las atravesó con varillas de metal. Al ver estas camisas se siente un aroma de ausencia, de muerte, de pérdida de la identidad, estas simples camisas son el símbolo de todos esos hombres que desaparecen en nuestra guerra, y todas esas mujeres que lavan y doblan las ropas de aquellos a quienes no verán jamás.

A través de años de investigaciones y de recorridos mágico-trágicos por todo Colombia, Salcedo asumió que el origen de su obra está trazado por la línea de violencia que se vive en el país, pero principalmente centró su obra en los símbolos de representación de las víctimas, sin caer en la victimización pornomisérica e irrespetuosa. Su obra, aunque política, no cae en el panfleto ideológico, sino que más bien cuestiona a quienes la observamos y nos abre preguntas sobre la vida y la muerte, logrando de este modo eso que dice Kant: “El arte es la libre expresión de las facultades mentales del sujeto: imaginación, razón y entendimiento “. Es por esto que Doris Salcedo es reconocida en todo el mundo como una de las grandes escultoras del arte moderno.

Sorprendentemente, la obra de Salcedo es poco conocida en el país. Hace varios años que ésta mujer no expone en Colombia y los libros que hay sobre ella sólo están en inglés. Esto ha llevado a que su obra tenga un aura más universal y aunque no se aleja del tema de las víctimas y la ausencia, Salcedo se atreve a explorar en temas como la inmigración, el genocidio y el racismo, el cual tiene su mayor expresión en las grietas del museo de Londres. Lastimosamente, Doris Salcedo brilla por su ausencia en nuestras ciudades y en nuestros ¡museos! Qué le vamos a hacer, en este país, el arte se da como ausencia…

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