El Clavo en ADN: La crisis caleña

El Clavo en ADN: La crisis caleña

La crisis caleña

 

Es difícil ver la decadencia de Cali, que sin duda, pudiera ser la segunda ciudad más importante del país por su industria, su potencialidad económica, riqueza natural, infraestructura, la nobleza y la excelencia de su gente, por ser la ciudad de los brazos abiertos. Cali, ha recibido a miles de ciudadanos ajenos y les ha brindado oportunidades, su calidad educativa, la generación de empleo y su hermosura, enamoraron a muchos visitantes que entre la emoción y la razón, decidimos quedarnos. Aunque también acogió a miles de desplazados por la violencia y la puso en aprietos, aunque la crisis no tiene su origen en los forasteros.

La ciudad que otrora fuera un foco de desarrollo, se vio en medio de una crisis de gobernabilidad que destrozó su progreso y la hundió en la corrupción y en la indecencia. De la crisis de la narcopolítica se abrió una brecha que irrumpió el desarrollo, y le vendió la idea a los caleños que el facilismo era el camino. La cultura del atajo y el “importaculismo” reinaron y lo siguen haciendo, en recuerdos quedó la ciudad educada y pujante.

La ilegalidad se tomó el poder y los ciudadanos la coadyuvaron con su apatía, dejamos perder nuestra ciudad. Actualmente, atravesamos la peor crisis de todas, la inseguridad disparada, el Hospital Universitario a punto de cerrar sus puertas, sin agua asegurada, las empresas partiendo, los politiqueros al acecho…, y la ciudadanía incólume. Debemos recuperar el rumbo porque vamos caminando hacia el abismo con los ojos vendados.

 

Columna de Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa para el diario ADN
Twitter: @Lgrdelarosa
luis gabriel

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