El encanto del lado oscuro

El encanto del lado oscuro

Ilustración por Felipe Cano

Ilustración por Felipe Cano

El Lado Oscuro es el nuevo sexy. O más bien siempre ha sido el lado sexy, pero era raro que lo reconociéramos así tan de frente. Por eso no sólo hay que escuchar lo que nos dicen sino también observar lo que evidencia el comportamiento de los demás. Es como las viejas que claman por un tipo culto, inteligente, comprensivo, que las respete como mujeres, pero va uno a ver qué video han visto más veces en YouTube y sale de primerito la boleta esa de “El Taxi”. Como diría Uribito, no hay garantías.

Otro indicador interesante tiene que ver con nuestros personajes favoritos de ficción, que de alguna manera reflejan lo que sentimos pero que no decimos de dientes para afuera. Por el lado de Star Wars todos los manes se dicen Jedis y que aman a Obi Wan Kenobi, pero inexplicablemente tienen su Instagram lleno de fotos de Darth Vader, mientras que ellas se las arreglan para salir en Halloween con la versión sexy de la armadura de un Stormtrooper.

Por el lado de DC una imagen de Batman o Superman, que representan a quienes en la medida de sus posibilidades tratan de arreglar este despelote, genera una que otra tímida reacción. Pero vaya uno a publicar una foto borrosa de Harley Quinn, una desquiciada criminal, o de su ex novio sicópata y se salva uno por poco de que le quemen el celular a punta de notificaciones de “me gusta”.

En Westeros la cosa no cambia: a una niña bien como Daenerys, que hace lo que puede para no embarrarla, todo el mundo le caía como a Maduro cuando se auto sabotea en televisión. Pero para que empezaran a respetarla bastó con que se conquistara a Khal Drogo, un peligroso homicida que aquí ya tendría investigaciones hasta en Bienestar Familiar. Los Lannister son otros a los que dicen odiar pero su clara hegemonía en Pinterest indica otra cosa. Los actores que los interpretan (especialmente a los hermanos Jaime y Tyrion) son símbolos sexuales en cuatro continentes. Bueno, con la excepción de Joffrey; a ese sociópata no lo quería sino la mamá y el adolescente que lo interpretaba prefirió retirarse de la actuación. Ojalá consiga novia.

Así las cosas cabe preguntarse si no sería mejor que reconociéramos de frente que hay cosas de los villanos que nos atraen, incluso que nos gustaría reflejar en nuestra vida. Tal vez la visión maniquea de nuestra herencia judeo-cristiana quedó insuficiente con su blanco y negro para representar la realidad y cada vez más gente se siente cómoda con el “full HD” que permite experimentar un rango más amplio de comportamientos y emociones. Incluso las “negativas” que nuestra cultura nos enseña a evitar, claro, sin llegar al extremo de llevarnos a parar un taxi rosado.

 

Escrito por Andrés Meza

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