El feminismo no se engulle, se mastica

El feminismo no se engulle, se mastica

En mi etapa de desarrollo personal y profesional, la sociedad trató de mostrarme que por ser “feminista” era una mujer descarriada, rebelde, machorra, bandida… en fin. La cosa cambia cuando te decían “qué feminista eres”, casi, casi que era nuestro deber tomarlo como un insulto para regresar a ser “una buena mujer”.

Pues ni lo uno no lo otro; es la mala conceptualización de ser mujer, una absurda guerra semiótica y gramatical para evitar que la básica estructura social, basada en la familia tradicional, donde la mujer se queda en casa y cría a los hijos, se modifique. Lo que debe entender la sociedad es que le guste o no, la estructura familiar ya está cambiando, porque tenemos habilidades que se pueden exponer fuera del tradicional núcleo familiar y qué además es nuestro derecho y deber exigir que la brecha entre los machos y hembras se reduzca.

Como toda idea necesita de una buena justificación para que esta inicialmente sea entendida y masticada, seré corta y breve en mi inicio: TENER CUCA NO ME HACE ESTUPIDA. Es el famoso estereotipo que condicionaba nuestro actuar, pero con los años se ha demostrado que podemos ser ingenieras, químicas, medicas, empresarias y un sinfín de profesiones, incluyendo ser futbolistas y mamás.

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Por otro lado ¡NO SOMOS UN OBJETO! (aplica mucho para las secretarias, benditas sean) piropos absurdos, halagos enredados… Es que eso de que además de aprender a trabajar tenga que aprender a gestionar el comportamiento de mis compañeros de trabajo y mis jefes para ser una buena trabajadora, eso merece aumento salarial. ¿No entienden? La cosa es sencilla, como mujeres tenemos dos caminos en el ambiente laboral; uno, es saber evadir inteligentemente, sin generar implicaciones negativas en mi carrera profesional, los piropos y propuestas indecentes. Dos, “darlo” para evitar un despido y un sinfín de obstáculos que el orgullo macho no acepta. Que les quede claro, la “PALANCA” sólo debe ser usada para satisfacciones sexuales o para trabajos mecánicos. ¡Entiendan!, hay una gran diferencia en tener una aventura libidinosa consentida entre las partes – Lo que llaman una aventura en la oficina – que por una falsa meritocracia.

TAMPOCO SOMOS UNA FÁBRICA DE BEBÉS: Al igual que ellos (los hombres), tenemos derecho a decidir de nuestra maternidad de manera segura, lamentablemente aún, nuestro futuro amoroso se condiciona con que quiera o no quiera tener un hijo. Es realmente triste, que una mujer tenga un hijo únicamente para que su pareja no la abandone. Con tanto niño sin papás y con un mundo en continua destrucción, creo que traer un niño al mundo se debe pensar muchas veces.

Me quedo corta, pero todo se resume en una gran lucha de nuestro género. La muerte de 130 mujeres por la lucha de la igualdad laboral, las muertes por la lucha al sufragio femenino, incontables muertes por abortos ilegales, etc. Cuando piense en “feminismo”, piense que detrás de esta palabra existen infinidad de muertes y grandes luchas por la igualdad de género.

 

Autor: Diony Ico Brath
Twitter: @DionyIco
Diony Ico

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