El origen de la desidia

El origen de la desidia

el origen de la desidia

Sabes que una película fracasa cuando no te engancha, cuando sacas el celular para revisar el Face o mirar la hora. No es la tuya; date por vencido. Pero yo soy demasiado terco. Así me aconteció la semana pasada, en el estreno de la película “Batman vs Superman: dawn of justice” (2016) dirigida por Zack Snyder y escrita por… bueno, eso no es importante. Se supone que es la secuela a “El hombre de acero” (2013), y según su pésimo final, una de las muchas que vendrán.

La película está protagonizada por Ben Affleck y Henry Cavill. Todo hay que decirlo: ninguno de los dos es un actor respetado o mínimamente interesante. Affleck siempre actúa de Affleck. Un actor carente de expresión, de histrionismo, de valentía ante la cámara; el repudio que logró con su actuación en Daredevil (2003) es tan grande que se llegó a ocasionar una firmatón para que no interpretará al murciélago de Gótica (Change.org). El otro ―cómo es que se llama―, tiene la delicadeza de sonreír cada vez que aparece una cámara o un celular. El mismo ha presentado un vídeo y un grupo de fotos en los que se pasea por la Gran Manzana y nadie, léase bien, nadie se acerca ni siquiera por una selfie. Y una selfie, es la cosa más popular del universo.

El mundo siempre ha estado divido en dos: los que siguen a Superman y los que siguen a Batman. No hay medias tintas. No hay momentos, ni espacios, ni situaciones. Sólo hay dos héroes populares que son capaces de generar tal división social. Por eso podía respirarse cierta tensión en el ambiente. ―Sobretodo sino eres un lector de comics―. Todos sabíamos que lo que pasó podía pasar. Pero jamás llegamos a imaginar que las consecuencias fueran tan nefastas. Los más importantes comentaristas cinematográficos del mundo la tildaron de pésima y nosotros los seguidores del cine de acción quedamos con un mal sabor de boca.

Nuestra gran amargura no es la supuesta muerte del hombre de acero sino la pésima historia que se cuenta entre diálogos insulsos, escenas sin sentido y la búsqueda de líneas de encuentro entre los dos héroes, que se presentan con una facilidad pasmosa y con una casualidad deprimente. Ni siquiera las escenas de acción son capaces de ganarle al soso argumento y al inepto desarrollo.

El mal director no es el que hace una mala película, sino aquel que se sabotea a sí mismo. Snyder tenías una gran historia, la dejaste escapar en clichés y escenas preconcebidas. Es desgastante ver tantas tomas en contrapicada. Esa cámara ¿no se puede estar quieta, tranquila, dejar que los personajes se desarrollen? No, no puede, porque ellos fueron hechos para resistir un plano que cuente, que narre.

Y el villano, el pobre villano. Lex Luthor alcanza momentos de gran expresividad con frases lapidarias; presenta, a mi modo de ver, el “gran debate” de la película; bajo la premisa de los falsos dioses. Situación que se deja en el aire, para terminar feneciendo en un mar de imágenes sobrepuestas. Lástima que lo convirtieran en el payaso sin maquillaje de la película.

En medio de una avalancha de películas de súper héroe que con todas las críticas que podamos hacer desde la adaptación hasta la ligereza de algunas problemáticas políticas, es claro que las Stark y sus amigos son muy entretenidas. Jamás pensé decir esto: en la versión de Snyder se extraña a Hollywood…

Pero no todo puede ser malo. Es un acierto Gal Gadot, actriz que representa a la Mujer Maravilla. Es deslumbrante e impecable… la ropa que utiliza deja poco a la imaginación. También estuvieron muy bien las palomitas de maíz.

 

 

Autor: Felipe París
Twitter: @felipe_paris
felipeparis

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