El peor analfabeta

En 1934 el dramaturgo alemán Bertolt Brecht inmortalizó una frase que, a la luz de nuestros días, recobra su coherencia e importancia: “El peor analfabeta es el analfabeta político”, refiriéndose a esas personas que prefieren excluirse de participar y contribuir en las decisiones que afectan de forma definitiva nuestra cotidianidad. Lo que es evidente es que si no reaccionamos a esta situación, el panorama que se vislumbra, producto de nuestra apatía y conformismo, es poco promisorio. ¿Será que el Pico y Placa, la Ley Zanahoria, el precio de los productos de la canasta familiar o las vigencias futuras no son supuestos que influyen nuestro actuar? A diario nos arriesgamos a decir que la política no nos gusta, que es sinónimo de corrupción, y preferimos estar alejados de ella. Grave error y fiel conducta que define al sujeto con el que inicia este párrafo y que permite que otros tomen decisiones por nosotros.

Estas líneas no pretenden hablar de candidatos o de si una decisión como el acuerdo humanitario es buena o mala. Quisiera referirme al espacio de oportunidades, deberes y obligaciones que tiene el actor más importante de las próximas elecciones: ¡Usted!, y me incluyo obviamente.

Unas reflexiones: ¿Sabe usted por quién votó en las últimas elecciones y si ese candidato cumplió lo prometido en campaña? ¿Hace parte de los ciudadanos con respuestas vergonzantes, tales como “yo apoyo a sutano porque mi papá, novio o jefe me dice que él es el mejor”? ¿Alguna vez se ha preguntado qué puede hacer cuando un dirigente político está obrando al margen de la ley? ¿Usted podía votar, pero ese día estaba enguayabado o lloviendo y prefirió quedarse acostado porque concluyó que su voto no era la diferencia? ¿O que si vota en blanco está botando su voto? ¿Usted es de los que vota por un tema netamente electoral?

Nuestro primer deber como miembros participativos de nuestro Estado, que promulga los mecanismos de participación ciudadana, se encamina a ejercer un control desde la sociedad frente a nuestros candidatos o dirigentes. De eso, precisamente, dependerá nuestra primera sanción para ellos, que consiste en no otórgale nuestro voto sino a quien efectivamente se lo merece.

Le invito a construir. Vincúlese y vote por proyectos que se edifiquen a corto, mediano y largo plazo. No participe por temas netamente electorales porque se sentirá como el idiota útil que le apostó a una ¿opción? Mediata que posiblemente, al no obtener la curul en la mayoría de los casos, queda acéfala. Es evidente que quienes nos rodean son personas idóneas, educadas y con buen criterio para opinar y decidir. No obstante, su decisión y discernimiento es personal. Ello implica que seamos nosotros mismos los que empecemos a desarrollar nuestro propio juicio y línea de pensamiento. Ahora bien, a quien no decide participar por razones banales, quisiera indicarle que de manera indirecta lo están haciendo, pues con su actuar se suman dentro de esa cifra abrumadora del 65% de abstención que tanto daño nos hace y que no permite que nuestras situaciones vigentes muten. Su deber es simple: participe. Esa es su oportunidad para dejar sentada su posición y erigir país. No se excluya  Usted mismo. Adicionalmente, le informo que el voto en blanco ha adquirido fuerza normativa, ya que si asciende a la mitad más uno (51%), las elecciones deberán repetirse con diferentes candidatos.

Asumamos un rol activo como miembros de una comunidad, empecemos a actuar, apropiémonos de nuestra responsabilidad como ciudadanos y apostémosle a una participación activa para la contienda electoral que se avizora, que ya arrancó y que viene en conteo regresivo. Erradiquemos el flagelo del abstencionismo, no mas candidatos de oídas, trascendamos de nuestro sofá e incluyámonos en lo que nos permitirá construir unas mejores condiciones como vallecaucanos. Arriesguémonos a los debates de ideas, de argumentos, de propuestas en pro de un departamento mejor y no de elecciones caudillistas o de votaciones impulsadas por temas netamente emocionales.

La tarea no es fácil, pero convenzámonos que las decisiones futuras dependerán necesariamente de nuestras acciones del hoy. Debemos derrocar la frase del pensador británico Edmund Burke, quien previó que: “Los políticos corruptos son elegidos por los ciudadanos honestos que no votan”.

PD. Insto a las universidades del Valle del Cauca y a los medios de comunicación para que abran los espacios de discernimiento frente a los posibles candidatos y, así mismo, que llamen a una rendición de cuentas a nuestros actuales representantes y nos cuenten en qué andan.

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