El poder del voto joven

El poder del voto joven

En el año 1996 nació  la Revista EL CLAVO en un contexto universitario de apatía sobre temas sociales y políticos. Irónicamente a los estudiantes de educación superior (las pocas personas que gozaban del privilegio de ir a una institución universitaria en Colombia) aparentemente no les importaban los temas que afectaban a su país. A pesar que más adelante los iban a tener que enfrentar cuando salieran de esa burbuja de cristal que es la universidad.

Y es que la gente joven afronta una realidad muy complicada, vive en una sociedad con ausencia de valores, en donde el gobierno y sus gobernantes han perdido respeto y credibilidad. Además tienen fácil acceso a todo tipo de drogas, 150 canales de televisión, moda, sexo, tecnología, competencia, pobreza, desigualdad, falta de espacio, ansiedad y estrés. Todo a una muy alta velocidad.

Sin embargo, en la actualidad vemos cómo algunos jóvenes han ejercido el liderazgo de procesos de cambio, en sectores donde parecía difícil que sucediera. Hoy han creado y se han unido a una serie de iniciativas y movimientos sociales, ambientales, de respeto a los derechos fundamentales y sobre todo políticos.

En este momento vemos cómo los jóvenes se interesan más por su futuro, por el país que les va a tocar. Ya se han dado cuenta que las formas tradicionales de gobernar no han servido, quieren un cambio y no tienen miedo en ensayar. Por eso el discurso de la cultura, del no atajo, de cuidar los recursos públicos, de respeto a la diferencia, de la honestidad y del ejemplo les ha sonado. Es con lo que se sienten identificados.

Por eso desde EL CLAVO nos parece importante que la apatía por lo político ha disminuido entre los jóvenes, que se han unido en una ola que va creciendo cada vez más. Que no se debilita por el esfuerzo de las personas que se niegan al cambio, de los que han estado en el poder en medio de la corrupción y politiquería. De un estado que ha sido gobernado en alto porcentaje por el narcotráfico y donde hemos sido manipulados sistemáticamente durante mucho tiempo por los medios masivos de comunicación. Los jóvenes no son tontos: su imprudencia y atrevimiento los han hecho más inteligentes, críticos y enseñado a no tragar entero.

Colombia vive un momento histórico, en donde los jóvenes van a ser quiénes decidan el futuro de su país, el país que ellos quieren, con el que sueñan, porque tienen todo una vida por delante. Por eso prefieren las alternativas de largo plazo y no las de corto plazo de sus papás y abuelos, que están más cerca de irse que de quedarse. Ha llegado el momento donde el voto de los jóvenes va a contar y la balanza se va a mover, muy posiblemente hacia un verde porvenir.

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