El Síndrome del Turista. Conozca los síntomas del viajero

El Síndrome del Turista. Conozca los síntomas del viajero

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Cierta mañana he maldecido a mil madres cuando el dedo pequeño del pie (aquél apéndice inútil que Dios nos dio para reírse a escondidas) encontró casualmente la pata de una mesa. Recuerdo que después me senté a hurgar en internet y encontré un comentario de algún amigo que pregonaba con sutileza:

“Aquí, sufriendo”.

Me sentí esperanzado de poder compartir mi dolor porque imaginaba que le había pasado algo similar. Me equivoqué. Resultó ser otra aburrida fotografía de unas piernas peludas en una playa durante vacaciones. Mi amigo sufre del “síndrome del turista”, una enfermedad tan extraña que no hace sufrir a quien la padece sino a quien la contempla. Es posible que la padezca y me encantaría compartir este diagnóstico para que pueda evitar maltratar a sus amigos y familiares.

1. Egotraumatísmo espacial.
Este síntoma es el más fácil de detectar ya que prima el ego sobre la maestría humana. ¿Ha visto alguna vez una foto de perfil en donde una papada mal afeitada llena el 75% de la imagen dejando el resto para la punta de la Torre Eiffel? He ahí el síntoma. No necesitas tomarte un mal selfie para gritarle al mundo que conociste un sitio emblemático, con una buena foto (sin ti) es suficiente para creerte.

2. Enoclomanía hiperactiva.
Si disfrutas aglomerarte alrededor del guía turístico y revivir épocas de primaria donde la profesora te sacaba de “convivencia” con el salón entero, padeces de este mal. Ahora que eres grande y tienes pelos donde antes no había, puedes disfrutar por ti mismo un viaje sin necesidad de oír retahílas mal traducidas ni meterte en una minivan como elector acarreado por un político.

3. Merintopediatría.
Estar amarrado a un niño o la merintopediatría es aquél síntoma manifestado por manchar sus vacaciones con leche materna, comidas medio rasguñadas y berridos en museos de insoportables niños que la única experiencia de viaje que agrandan son las maletas. Puede producir ojeras y mal genio, así que ahorre ese dinero para cuando él o ella estén grandes y mientras déjelo en casa con algún familiar. Tendrá paz usted y yo.

4. Xenofobia gastrointestinal.
Luego de recorrer miles de kilómetros, terminas comiendo en un McDonalds por pánico ante la comida local. Es como comprar un TV de alta definición para disfrutar Jersey Shore. Este síntoma puede producir mal humor y terminar ofendiendo a un mesero y sin quererlo termines con saliva local en tu Big Mac. Recuerda que en el extranjero, McDonalds sólo sirve para robar wi-fi.

5. Teletransportación mitómana.
Creer que puedes “conocer” medio mundo en tiempo express es señal de este síntoma que transforma el viajar en un juego de Batalla Naval: eliges siete puntos de una ciudad de 1000 años de antigüedad y corres a toda velocidad para conocerlos todos en un día. Los que lo padecen parece que sufren una incontinencia constante y se la pasan corriendo tanto que cuando regresan al trabajo, están cansados.

6. Imagoglaucoma.
La imagoglaucoma se detecta cuando estás más pendiente de la pantalla de la cámara que del sitio que tienes al frente: causa ceguera al reducir la atención de 360º a sólo cuatro pulgadas de pantalla. Como turista sufres una parálisis corporal que te deja inmóvil en un andén mientras eres empujado por la masa humana andante que sólo quiere llegar a su trabajo. Al final, se termina con una profunda amnesia ya que no puedes recordar un bello atardecer o los brochazos de un pintor famoso por estar concentrado en si la foto quedó lo suficientemente bella para salir en Facebook.

Este es un breve diagnóstico para evitar padecer estos males; si los padece, rompa el pasaporte más cercano y recapacite. De ahora en adelante piense dos veces antes de escribir un original “mira cómo sufro” porque posiblemente el sufrimiento lo tengan los demás.

Por Dan Gamboa

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