Ellas también violan

Ellas también violan

ellas también violan

Ilustración por Felipe Cano

La justicia debe ser igualitaria

Hoy en día, gracias a la campaña realizada por muchos grupos de inclusión social, ONG y demás activistas en pro de los derechos humanos, nos encontramos en una sociedad más tolerante de los diferentes miembros que la conforman. Estamos más dispuestos a aceptarnos como iguales y a tratarnos como tal. Sin embargo, en Colombia,  así como en algunos países de Latinoamérica, aún hay un pensamiento machista inherente el cual en algunos casos, afecta a los hombres.

Cada día vemos en los medios de comunicación cómo las mujeres son víctimas de acoso, violaciones y un sinnúmero de vejámenes que los hombres les causan y que merecen nuestro total rechazo, pero ¿qué me dicen del grupo de hombres que sufren de estos mismos males, y no me refiero a los que proporcionan otros hombres sino los ocasionados por las propias mujeres?

¿Cuántos de nosotros conocemos a hombres que han sido víctimas de abusos, acosos o violaciones por parte de sus parejas, amigas o colegas? También ¿cuántos de nosotros no nos hemos sentido afectados por compañeras de trabajo que nos golpean al son de los cocos o de aquellas que nos “comen” con la mirada y nos dicen improperios cada vez que pasamos a su lado?

Yo he sido víctima de esta clase de acoso y como tal, ¡he decidido hablar!

Este es un mal el cual es objeto de burla (por nuestra propia cultura machista) pero que analizado con responsabilidad es un tema muy serio. La violencia en contra de los hombres (ocasionada por mujeres) es un flagelo que se padece en silencio en la  gran mayoría de casos lamentablemente porque es visto con jocosidad y diversión por parte de la sociedad, pero lo que no se tiene en cuenta es que esos chistecitos pueden llegar a tener efectos psicológicos como físicos en quien recibe el maltrato.

Aunque sé que la idea de una mujer violando un hombre les pueda parecer algo gracioso o salido del libro de “excusas masculinas”, es un acto físicamente posible. ¿Cuántos no nos despertamos a veces con erecciones involuntarias? Ahora imagínense a sus novias saltando a la oportunidad y a ustedes medio dormidos e inocentes de lo que sucede. Sé que suena fantasioso, pero puede suceder, eso sería técnicamente violación porque ustedes no estarían consientes.

Mujeres, para identificar los casos en que cruzan los límites con los hombres simplemente pónganse en la misma situación y vean si la misma acción realizada en ustedes no les generaría repudio: un golpe ocasional de un amigo, una tocada de nalga juguetona, un compañero hablando de sus genitales en son de deseo o el hecho de despertar y encontrar a su pareja encima de ustedes.

Todos estos son ejemplos de lo que un hombre puede estar viviendo y no denuncia por falta de apoyo social, por eso es momento de que los hombres nos unamos y denunciemos.

¡No más a la doble moral en cuanto al abuso, ustedes también cruzan la raya y no por ser mujeres está bien que lo hagan!

 

Escrito por John Reyes  @alexreyes73

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