En búsqueda del silencio

En búsqueda del silencio

silence

 

 

El silencio es necesario para concentrarnos, meditar, etc. Incluso si no buscamos frecuentemente espacios para experimentarlo, ¿quién no ha querido poner en mute al mundo por un instante, quedar “aislados” para analizar mejor los miles de pensamientos que atraviesan nuestra cabeza o simplemente experimentar algo de tranquilidad?

Lamentablemente una de las consignas de la vida moderna es atropellarnos con ruido en diferentes presentaciones.

Estudios sobre ratones, han comprobado que su exposición al silencio desarrolla nuevas células en la región del cerebro conocida como hippocampus, que está asociada con la memoria, las emociones y el aprendizaje. Por otro lado, el silencio también nos ayuda a aliviar el estrés y la tensión, variables de vida ajenas a nadie hoy en día.

Aun así, es probable que le demos una connotación negativa al silencio, pues lograr experimentarlo a plenitud implica alejarnos, evitar lo común para encerrarnos en nuestros asuntos, en otras palabras, crear un mundo aparte ¿Cuán creativos podríamos llegar a ser con la complicidad del silencio o de cuántas maneras nos podríamos expresar?

 

"Aun así, es probable que le demos una connotación negativa al silencio, pues lograr experimentarlo a plenitud implica alejarnos, evitar lo común para encerrarnos en nuestros asuntos."

 

Herwin Hapke, tal vez, tenía la respuesta a esa pregunta.  Hapke, doctor en Biología, vivió gran parte de su vida, cuatro décadas, en la que fue la casa de sus padres, en los alrededores de Unna, Alemania.

Hace un tiempo, Mathias Burchardt, uno de sus sobrinos, decidió visitar la casa de su tío, ya fallecido, y lo que encontró fue impresionante.

Todos los cuartos de su casa estaban repletos de miles de pequeñas figuras de origami con forma de animales.  Para su creación, Hapke se basó en libros de biología, revistas y huesos de animales.

En su vida de ermitaño, su tarea principal fue la creación de ese universo natural en papel.  Su historia deja muchas preguntas: ¿Por qué lo hizo?  ¿Por qué se recluyó y alejó de todo para dedicarse a tan particular tarea?  ¿Qué pensaba?  ¿Qué quería transmitirle al mundo con su creación?  Si algo se puede vislumbrar de todo su trabajo, es que la obsesión de Hapke con las figuras de papel y los animales iba más allá de un simple hobby.

Nunca sabremos qué era lo que Hapke pretendía, pero resulta difícil imaginar su día a día en un ambiente con ruido.  Tal vez el silencio jugo un papel importante en su vida, para dar rienda suelta a su pasión, obsesión y creatividad.     

 

Juan Manuel Rodríguez Bocanegra

@vieleicht   

juan manuel rodríguez