Enfermedades 2.0

Enfermedades 2.0

Ilustración por Hassaf Hanuka

Ilustración por Hassaf Hanuka

Estamos acostumbrado a estar hiperconectados a todas las redes sociales posibles, y aunque suene absurdo, cada espacio de nuestras vidas cuenta con una red social: Instagram para las personas que disfrutan de la fotografía (en especial de comida, animales o gimnasios), está también Linkedin para las personas que buscan trabajo (y los que no saben si quiera trabajar), luego esta Twitter para los que se denominan intelectuales, y Facebook, que en definitiva es la red social del pueblo. Pero todo ello, ha estado trayendo consecuencias a las personas. Es la heroína digital de los consumidores, “la droga de la estupidez” como la llamó Umberto Eco y la pretensión para muchos usuarios de doble cara. Nunca se sabe quiénes son en realidad.

¿Patología o determinación?…

Normalmente las personas pensarían que es obvia la respuesta. Que los problemas de ansiedad, depresión y aislamiento son consecuencias de la obsesión por una aceptación social. De un síndrome del nuevo milenio llamado “fear of missing out” (“temor de quedar excluido”), dado por la Universidad de California. Pensarán que no es un misterio, que la adicción se provocara por el fácil acceso a dicha forma de vida, debido a la omnipresencia del internet. Dentro de poco los tarros de leche traerán señal wifi para conectar dispositivos móviles.

Sin embargo, aunque no existe una investigación concisa del tema en Colombia, según varios expertos se ha convertido en una patología psicológica que llevaría al usuario a otro extremo.

¿Por qué?

La falta de moderación debido a que es una acción sin muchas aparentes consecuencias (ni legales, ni morales), el usuario no se resistirá a su deseo de permanecer en muchas partes sin pertenecer a ninguno de esos lugares, puesto que no está haciendo nada malo. La necesidad ególatra de ser parte de todos, y aunque el líder de la investigación “¿Qué tienen en común los drogadictos y los adictos a Facebook?” Wilhelm Hofmann no lo dijera, es como si los usuarios se sintieran como un Dios capaz de verlo todo y estar en todas partes –además de creerse omnisapientes para considerar que todo lo que deben saber, está allí, detrás de una pantalla-…

Cada asunto en las redes sociales elegidas, desde la lectura, hasta la publicación de nuestros pensamientos, van seguidas de una aprobación inmediata por el número de reconocimientos que reciba de los demás. Puesto que cada red social maneja este sistema, sea con el favorito en Twitter, el “Me Gusta” en Facebook o el corazón de Instagram. Para los psicólogos como Thomas Goetz finalmente se trata de un acto impulsado por la aprobación de otros. La recompensa: (…) Ninguna.

¿Ahora entienden la tontería?

Por otra parte, este problema inicial nos lleva al lado más oscuro de las redes sociales donde muchos usuarios más que adicciones, tienden a ser mucho más hipócritas, ya que en verdad tienen un problema para dejarse conocer realmente. Y es que la falta de contacto físico; como emocional, lleva a estas personas a fingir vidas que no tienen, e incluso algunos otros, se hacen pasar por otras personas con tal de satisfacer enfermos fetiches. Para decirlo mejor, muchas personas que aparentan ternura en las fotografías que puedes ver de ellos, pueden tener diferentes personalidades que se acoplan a la situación. Y no necesitamos un líder de opinión para decir que al final de cuentas todos mentimos por naturaleza, y mucho más fácil es para otros, si está protegido por la ausencia de veracidad que ofrece una red social y la ironía de la protección al usuario.

 

Escrito por Sebastián París   @Lenfert

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