Estado Sin Cuerpo

Estado Sin Cuerpo

estado sin cuerpo

“Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y esta es la mentira que se desliza de su boca: “Yo, el Estado, soy el pueblo”.

Friedrich Nietzsche, Así Habló Zaratustra

 

¿Y hasta qué punto ha decaído este Estado descrito por Nietzsche? Es claro que para el autor el Estado sería el último punto de la decadencia en occidente. Esa creación de un ente artificial, que quiere ser a toda costa uno de los animales más poderosos sobre la tierra, sino el más, no es entendida por el pueblo, y, este último, lo odia.

Siendo un monstruo gélido, el Estado, no contribuye de manera alguna al desarrollo de la vida, sucede todo lo contrario, y el hombre dentro del Estado, como “asociado” termina por vulgarizarse y angustiarse. Se llama Estado entonces, según Nietzsche, “al lugar donde todos, buenos y malos, son bebedores de venenos. …, al lugar en que todos, buenos y malos, se pierden así mismos. …, al lugar donde el lento suicidio de todos se llama: ‘la vida’.

Nos damos cuenta de esta manera que, como hombres, no podemos ser felices viviendo bajo esa figura artificial/imaginaria llamada Estado. ¿Podría este simulacro, de verdad, satisfacer las necesidades del hombre? O mejor… ¿Quién esté encargado de dirigir esa figura artificial podría satisfacer estas necesidades siendo que este sería venerado como un Dios, en principio? Sin embargo es el Estado Democrático, el que termina de hundir esta figura en su crisis; pues la separación de la sociedad entre fuertes y débiles, poderosos y relegados; y la manera de velar por sus intereses los que harán que el Estado sea incapaz de cumplir con los objetivos bajo los que fue ideado. Y seguirá sosteniéndose como un simulacro, buscando suplir la autoridad que hace falta.

Siendo así, podríamos decir que el Estado Social de Derecho colombiano, encaja en la descripción nietzscheana. Este Estado se ha convertido en ese monstruo frío; uno que ha polarizado la relación Gobierno – Pueblo, creando una brecha de poder entre ambas. Un monstruo que se ha propuesto la ignorancia de las masas, y el abandono de la cultura.

Sin embargo, el Estado Colombiano, ‘el más frío de todos los monstruos fríos’ se ha empezado a quedar sin cuerpo, y esto es una consecuencia de la mentira con la que él mismo se vanagloria desde su nacimiento: ‘Yo, el Estado, soy el pueblo’.

¿Cómo se mantiene una creación del hombre cuando esta misma se encarga de reducir a la nada la voluntad de poder del pueblo que dice ser? De ninguna manera, y es justamente lo que condena al Estado moderno, al Estado Colombiano, al monstruo que nos arrebata la vida.

El Estado se está quedando sin cuerpo. Sus instituciones flaquean. Los hombres que se hicieron con el poder corrompen los intereses del gigante imaginario. Quienes no tienen el poder se alejan cada vez más de él, se mortifican con las decisiones de quienes lo tienen, y no se dan cuenta que son ellos quienes hacen a ese monstruo más monstruo, más frío. Con sus decisiones, la sociedad –colombiana- ha hecho que su Estado empiece a hacerse un monstruo grande, pero débil.

El Estado colombiano es un Estado sin cuerpo, es la consecuencia de una sociedad alcahueta. Que no hace frente a las adversidades y se deja llevar por lo dicho en la caja de transistores; y, cuando el Estado se encuentra más lejos de ser el pueblo, siguen creyendo, los hombres, que él dice la verdad, y lo creen.

El Estado sin cuerpo, se puede convertir en una plaza pública, llena de payasos, llena de moscas. Payasos que se burlan de quienes creyeron y siguen creyendo la mentira; moscas que siguen obteniendo sangre de quienes sostienen esta mentira.

 

Post Scriptum:

¿Y usted alimenta el monstruo, lo dejó sin cuerpo, o vive de él como un parásito?

 

Autor: Mauricio Duarte
Twitter: @UnTalDuarte

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