¿Estamos preparados para un billete de $100.000?

¿Estamos preparados para un billete de $100.000?

billete de 100

Recientemente se dio a conocer la noticia de que nuevos billetes comenzarán a circular en el país, consecutivos con los ya conocidos, tal vez mientras las personas nos adaptamos a la nueva imagen y nos vamos deshaciendo de los viejitos. El cambio será radical, desaparecerá el billete de $1.000 y le daremos la bienvenida al de $100.000, el cual rendirá homenaje al expresidente Carlos Lleras Restrepo, mientras que ese encarte de monedas, que se ponen negras con mirarlas dos veces, seguirán igual.

El problema verdadero no tiene que ver ni con el cambio de los billetes, ni con esas monedas inmundas (vuelvo y digo) que nos metieron, que están peor que las barandas oxidadas del Boulevard del Río (las cuales, por cierto, dijeron que con el pasar de los meses mejorarían, que esto era un efecto del material y que luego quedarían una bellas y relucientes barandas… SE ROBARON LA PLATA) el problema realmente es si nuestra economía está preparada para un billete de tan alta denominación.

Basado en esto, analicé múltiples circunstancias, cotidianas de la vida del colombiano, las cuales girarían en torno al billete con la cara de Lleras, y esto fue lo que concluí:

 

Para pagar un taxi:

¿Usted se imagina uno coger un taxi y pagarle a ese man una mínima con un billete de 100 lucas?
Si se quejan y ponen el grito en el cielo cuando uno les paga con uno de $20.000 no me imagino sacándole esta belleza y ese tipo enronchado alegando que no tiene devueltas. Entonces toca pedirle que pare en alguna tienda, mientras deja corriendo el taxímetro y usted corra como un pendejo a ver si puede comprar una bolsa de leche y pan, y el viacrucis continúa cuando el señor de la tienda le diga “Uy no ¿No tiene más sencillo, porque no tengo pa’ devolverle?” y como esto no tiene controles ni regulaciones de Servicio al Cliente, como podría tenerlas un Juan Valdez, en donde al comprador no se le puede negar la venta de un producto, pues demalas, sólo le quedarán dos opciones: o buscar quién le preste lo de la carrera y pagarle luego o volarse para que el tipo no lo muela a punta de cruceta.

 

El billete más “encintado de la historia”:

Sí señor, el billete de cien mil será el que más cinta pegante conocerá, porque si a uno se le rasga una puntica del billete de mil, y sufre, ahora imagínese que esta joyita medio se le despegue, al final del trimestre Lleras va a terminar pareciendo Amparo Grisales de tanto que lo habrán estirado.

 

 Botar el billete:

¿Usted nunca ha botado un billete? Yo sí, y esa vaina sí que duele. Uno sacar del bolsillo cualquier pendejada y que se le caiga la platica, es horrible, ahora imagínese que bote un billete de $100.000, es como para sentar a llorar durante todo un año, eso sí, el que se lo encuentre coincidirá conmigo en que en lugar de la cara de Lleras debería tener a Esperanza Gómez, porque lo primero que usted va a decir cuando tenga esa vaina entre las manos será: ¡JUEPUTA, QUÉ RICO!

 

Que se lo metan falso:

Peor que botarlo, sería que se lo metan falso, al final del día si usted lo bota, es por descuidado (o por güevón) pero será su error ¿pero se imagina la ira que daría que a uno otro desadaptado le meta un billete de $100.000 falso? Eso es como para buscarlo hasta el fin del universo y ponerlo a pedir perdón de rodillas sobre una libra de garbanzos.
La gente no escatimará en controles: Que la carita oculta, que las letras en relieve, que la cinta, que el 3D, que el marcador que venden para identificar billetes, en fin, cuanta precaución exista, será tomada.

 

El efecto visual será deprimente:

Antes a usted le pagaban su sueldito, y si es de los que lo retira todo, así fuera poquito, pero el efecto visual que daba tener varios billeticos de $50.000 lo hacían sentir como Julio Mario Santodomingo, pero ahora, con estas bellezas, la cantidad de billetes se reduce a la mitad y usted será entonces consciente de la miseria de salario que recibe.

 

Todo figuró comprarlo en almacenes de cadena:

Sí señor, las épocas doradas de ir a la miscelánea a comprar un cigarrillo menudeado y una cajita de chiclets, o un pan con salchichón y Coca Cola ¡SE ACABARON! ¿Quiere puchos? Compre la cajetilla por $4.000 ¿Quiere pan con Coca Cola? A comprar ese pan de $5.000 que en tamaño parece uno de $1.000 y si va a tomar Coca Cola, lo más pequeño que encontrará será la de botella plástica de 600 ml, la cual a la mitad usted deja porque ya está embuchado, y todo porque en el planeta no va a encontrar tendero que le cambie esa vulgaridad de billete, a menos claro de que usted le esté pagando una cuentica de fiados que tenía por ahí mal parqueada.

 

Como ven, el billete de $100.000 no es beneficioso para el bolsillo colombiano. Nos veremos en serios aprietos con este ‘Lleritas’ que está próximo a llegar, así que lo mejor que puede hacer es retirar por ventanilla y pedirle al cajero que todo se lo dé en billetes de 50 y 20 para que luego no se vea padeciendo por las gracias del Banco de la República.

 

Autor: Yamil Chuaire
yamil chuaire

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