Fecha memorable del estudiantado colombiano

Fecha memorable del estudiantado colombiano

estudiantesLas primeras manifestaciones de inconformidad de los estudiantes colombianos, podrían situarse en el ideario de los precursores de la independencia, algunos de ellos formados en los colegios mayores y las universidades del período colonial, donde se comenzaron a preparar las mentes para el pensamiento emancipador.

Casi un siglo después de la proclamación de la Independencia, el 13 de marzo de 1909, los estudiantes se movilizaron contra el gobierno del General Rafael Reyes.

Durante el decenio de 1920, el movimiento estudiantil estuvo inspirado en el Manifiesto de los estudiantes de la Universidad de Córdoba (Argentina). Donde se conservaban las mismas estructuras, desde su fundación, en 1613. En la huelga de 1918, sus reivindicaciones principales fueron, entre otras: Autonomía de la Universidad, participación de Estudiantes y profesores en sus cuerpos directivos y selección de profesores por medios académicos. “~

En otros países, el Manifiesto se propagó rápidamente y en Colombia, los estudiantes realizaron el primer Congreso Nacional (Medellín-1923), para discutir sus planteamientos, divulgados previamente por Germán Arciniegas, en la Revista Universidad, bajo su dirección.

El contexto económico y social de los años 20 estaba caracterizado por la convergencia de factores relacionados con el incipiente desarrollo industrial y las tensiones y conflictos concomitantes. Durante el período comprendido entre 1922 y 1928, hubo cerca de 144 huelgas, marchas campesinas y movilizaciones indígenas en diversas regiones. Al final, en un ambiente de gran agitación nacional se desató la huelga de los trabajadores del enclave bananero establecido desde finales del siglo XIX, por la compañía transnacional United Fruit Company. Para conjurar la huelga, el presidente de la República, Miguel Abadía Méndez, declaró el Estado de Sitio y nombró como Jefe militar de la zona al General Carlos Cortéz Vargas, quien ordenó disparar contra la multitud obrera que – reunida alrededor de la estación del Ferrocarril – esperaba indefensa una respuesta a sus peticiones. En tales circunstancias se produjo la masiva tragedia humana conocida como la Masacre de las Bananeras.

Al año siguiente, el 8 de junio de 1929, una manifestación estudiantil conmemorativa de la masacre y de protesta por el nombramiento del General Cortéz Vargas como Jefe de la Policía en Bogotá, fue duramente reprimida al arribar al Palacio Presidencial, con el funesto resultado de la muerte del estudiante de la Universidad Nacional Gonzalo Bravo Pérez

El sepelio fue narrado por Germán Arciniegas, en los siguientes términos: “Así llevamos a Bogotá, un día, entre seis tablas pintadas de negro, a Gonzalo Bravo. ¿Quién era Gonzalo Bravo?. Naturalmente un estudiante. ¿Para qué Gonzalo Bravo estudió Leyes?. Un soldado de la guardia presidencial le incrustó en el cerebro la idea única. Un estudiante asesinado es un gran dolor. …Bogotá toda condujo los despojos de Gonzalo Bravo caminando en silencio. Había algo más que las seis tablas de pino pintado: sobre ellas, una bandera de seda. Con sus colores vivos, “sin crespones, oro escarlata, esmalte azul: una insurrección. Claro: detrás de la Universidad marchaba la República. Había dolor en el silencio, y alegría de juntar a todas las almas de Dios”

Desde entonces, el 8 de junio, quedó convertido en fecha de recordación de los mártires del movimiento estudiantil colombiano.

8 y 9 de JUNIO DE 1954

25 años después, el contexto era diferente: La industrialización había avanzado a su segunda fase; con el asesinato de Gaitán, en 1948 había detonado la Violencia y el General Gustavo Rojas Pinilla había asumido el poder. Internacionalmente, era la época de la guerra fría entre las dos grandes potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética.

El 8 de junio de 1954, los estudiantes organizaron la conmemoración anual de la muerte de Gonzalo Bravo, con una marcha pacifica desde la ciudad universitaria hasta el palacio Presidencial. Durante el recorrido se presentaron algunas escaramuzas pero finalmente la marcha pudo continuar hasta el centro de la ciudad. Concluido el acto, cuando retomaban a la sede de la ciudad universitaria, repentinamente apareció la fuerza pública y una descarga de fusil segó la vida del estudiante de Medicina de la Universidad Nacional, Uriel Gutiérrez.

Los estudiantes, indignados, se reunieron en los predios de la Universidad y programaron una manifestación de protesta para el día siguiente. El 9 de junio, la marcha avanzaba por la carrera séptima en dirección al palacio Presidencial cuando apareció la orden verbal de disolverse. Los manifestantes se sentaron pacíficamente en los andenes y algunos líderes pronunciaron discursos. De un momento a otro, terminada una de las intervenciones, se escucharon las descargas de las carabinas punto 30, traídas de la guerra de Corea:
“Sobre el pavimento quedaron 11 cadáveres, informó la prensa, y cerca de cincuenta heridos. …el 9 de junio se engrosó el martirologio estudiantil de Colombia con los nombres de Uriel Gutiérrez., Álvaro Gutiérrez, Elmo Gómez. Lucich (peruano), Hernando Morales, Rafael Cháves Matallana, Jaime Moure Ramírez, Hernando Ospina López, Hugo León Vásquez. Y Jaime Pacheco” 2

Tres años después, cuando el General Rojas, anunció su intención de permanecer más tiempo en el poder, el 10 de mayo de 1957 fue organizado un paro cívico para derrocarlo, con la participación de los gremios económicos y masiva movilización estudiantil, razón por la cual fueron, los estudiantes, fueron enaltecidos como “héroes de la democracia”.

Los decenios siguientes fueron de creciente radicalización del movimiento estudiantil, bajo la influencia de nuevos hechos internacionales, como la Revolución Cubana, la Guerra del Vietnam y la revuelta de los estudiantes de París en 1968.

Por eso es que en la actualidad los estudiantes son únicos llamados a generar un verdadero cambio en nuestro país, sólo ellos pueden acabar con este circulo vicioso en el que está metido Colombia hace más de 50 años. Los proyectos viables, vigentes y coherentes son las nuevas herramientas de una verdadera revolución.

1. Arciniegas Germán (1982), El estudiante de la mesa redonda, Bogotá, Plaza y Janes.
2. Chaux Herrera Alfonso, “30 años del 8 y 9 de junio. El Martirologio estudiantil colombiano. El Espectador, Bogotá, viernes 8 de junio de 1964. Citado por: Borrero Alfonso, S.J (1990) “ Los movimientos estudiantiles contemporáneos” cuarto Seminario General, ASCUN, 37 p.207

Por: Luís Aurelio Ordóñez B.

Representante profesoral – Consejo Superior

Universidad del Valle

leo968 @telesat.com .co

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